ARQUEOLOGÍA IBEROAMERICANA
VOLUMEN 46 + DICIEMBRE 2020 + AÑO XII - ISSN 1989-4104
CARACTERIZACIÓN MAGNÉTICA, GEOQUÍMICA Y COLORIMÉTRICA DE LA CERÁMICA DE EL OCOTE (AGUASCALIENTES, MÉXICO). Magnetic, Geochemical and. Colorimetric Characterization of the Pottery from El Ocote (Aguascalientes, Mexico) (pp. 3-10).
ESTUDIO MAGNÉTICO Y GEOQUÍMICO DE LA CERÁMICA PREHISPÁNICA DE LA DEPRESIÓN MOMPOSINA: ANÁLISIS ARQUEOMÉTRICOS EN EL NORTE DE SUDAMÉRICA. Magnetic and Geochemical Study of Pre- Hispanic Pottery from the Momposina Depression: Archaeometric Analysis in Northern South America (pp. 11-30).
POSIBLE USO DE UN ARTEFACTO DE HUESO PROVENIENTE DE LA TUMBA 2 DEL EDIFICIO 23 DE YAXCHILAN, MÉXICO. Possible Use of a Bone Artifact from Tomb 2 of Structure 23 in Yaxchilan, Mexico (pp. 31-33).
LA IMPLEMENTACIÓN DEL SIG DE EXCAVACIÓN: EL CASO DE ESTUDIO DE LOs siri0OS Las ORQUÍDEAS Y HUATAVIRO (IMBABURA, ECUADOR). The Implementation of GÍS in Excavation: The Case Study of the Las Orquideas and Huataviro Sites (Imbabura, Ecuador) (pp. 34-44).
PAISAJE ARQUEOLÓGICO Y PATRÓN DE ASENTAMIENTO EN LA CULTURA BoLAKos. Archaeological Landscape and Settlement Pattern in the Bolaños Culture (pp. 45-53).
PATRÓN DE ASENTAMIENTO Y RECONSTRUCCIÓN HIPOTÉTICA DE LA CASA-HABITACIÓN EN LA CULTURA BOLAÑOS. Settlement Pattern and Hypothetical Reconstruction ofthe One-Room House in the Bolaños Culture (pp. 54-63).
ESTUDIO ARQUEOMAGNÉTICO DEL SITIO ARQUEOLÓGICO EL PALACIO DE OCOMO (NOROESTE DE MESOAMÉRICA): EVIDENCIA DE SU ABANDONO EN EL POsCLÁSICO. Archaeomagnetic Study of the Ocomo Palace Archaeological Site (Northwestern Mesoamerica): Evidence of its Abandonment in the Postclassic (pp. 64-71).
EL CERRO “TZUZTZUK (RIOBAMBA, ECUADOR): UN RETO EN LA PLANIFICACIÓN LOCAL PARA LA RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL PURUHÁ. Zzuztzuk Hill (Riobamba, Ecuador): A Challenge in Local Planning for the Recovery of Puruha Cultural Heritage (pp. 72-83).
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GASTRONOMÍA PREHISPÁNICA: PRIMERAS EVIDENCIAS DE LA COCCIÓN AL VAPOR EN EL PERIODO ALFARERO “TEMPRANO DE LA COSTA CENTRAL DE CHILE. Pre-Hispanic Gastronomy: First Evidence of Steam Cooking in the Early Pottery Period of the Central Coast of Chile (pp. 84-97).
COSTUMBRES MORTUORIAS EN EL NOROESTE DE MESOAMÉRICA. Mortuary Customs in Northwest Mesoamerica (pp. 98-110).
¿CLASES SOCIALES EN LAS SOCIEDADES PRECAPITALISTAS? Social Classes in Precapitalist Societies? (pp. 111-117).
LA GUERRA Y LOS SEÑORES UACÚSECHA EN MICHOACÁN: SUS SÍMBOLOS DEPODER. War and the Uacusecha Lords in Michoacan: Their Symbols of Power (pp. 118-124).
ELFOSO DE FUNDICIÓN DE CAMPANAS DE LA ERMITA DESAN NICOLÁS (La SEQUERA DE Haza, BURGOS). The Bell Casting Pit of the San Nicolas Hermitage (La Sequera de Haza, Burgos) (pp. 125- 132).
ESTUDIO DE LOS MORTEROS DE LOS ALJIBES «A BAGNAROLA» DEL CERRO DE LA CRUZ (ALMEDINILLA, CÓRDOBA, ESPAÑA). Study of the Mortars of the Cisterns “a Bagnarola” from Cerro de la Cruz (Almedinilla, Cordoba, Spain) (pp. 133-140).
IDENTIFYING THE PROVENANCE OF PUERTO BARRIOS ALTAR. Identificando la procedencia del Altar de Puerto Barrios (pp. 141-146).
BIZANTINOS EN EL ESTRECHO DE GIBRALTAR: EL PRIMER EJEMPLAR DE «EARLY BYZANTINE AMPULLA» EN CARTEIA. Byzantines in the Strait of Gibraltar: The First Early Byzantine Ampulla from Carteía (pp. 147-150).
LA CONSTRUCCIÓN DE LA GRAN PLATAFORMA DE TZINTZUNTZAN, MÉXICO: PRIMERAS FECHAS Y UNA PROPUESTA CONSTRUCTIVA. 7)»e Construction of the Great Platform of Tzintzuntzan, Mexico: First Dates and a Proposed. Construction Sequence (pp. 151- 156).
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Edited 8 Published by Pascual Izquierdo-Egea O Pascual Izquierdo Egea, 2020. License CC BY 3.0 ES. Mail: http://purl.org/aia/info. Printed in Spain.
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Revista científica internacional de acceso abierto arbitrada por pares y doble ciego, publicada en edición continua semestral y distribuida a través de Internet en formato electrónico PDE. Online open access journal published semiannually in PDF electronic format. ISSN 1989-4104. Tít. abreviado: Arqueol. Iberoam. SPARC Europe Seal for Open Access Journals. Indexada en Directory of Open Access Journals (DOAJ), LATINDEX, Scopus, European Reference Index for the Humanities and Social Sciences (ERIH PLUS), Emerging Sources Citation Index (Web of Science), Anthropological Literature, Academic Search Premier, Fuente Académica Plus, Regesta Imperií, REDIB, DICE, WorldCat, Library of Congress, Google Scholar, DULCINEA, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). O De esta edición, Pascual Izquierdo Egea, 2020. Pina de Ebro, ES. Licencia Creative Commons Attribution 3.0 Spaín (CC BY 3.0 ES). Printed in Spain. http://purl.org/aia/info.
O ARQUEOLOGÍA IBEROAMERICANA 46 (2020): 3-10. ISSN 1989-4104. https://laiesken.net/arqueologia/.
CARACTERIZACIÓN MAGNÉTICA, GEOQUÍMICA Y COLORIMÉTRICA DE LA CERÁMICA DE EL OCOTE (AGUASCALIENTES, MÉXICO)
Magnetic, Geochemical and Colorimetric Characterization of the Pottery from El Ocote (Aguascalientes, Mexico)
Rafael García,* Rubén Cejudo,”? Ana Pelz Marín,? María del Sol Hernández-Bernal,? Francisco Bautista,? Avto Goguitchaichvili' Juan Morales *
! Servicio Arqueomagnético Nacional, Instituto de Geofísica, UNAM, México; ? Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental, Instituto de Geofísica y Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, UNAM, México; ? Centro INAH Aguascalientes, México; * Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia, México (avtoGgeofisica.unam.mx)
Aguascalientes
- El Ocote
Figura 1. Localización georreferenciada del sitio arqueológico El Ocote en Aguascalientes, México (21.777” LN, 102.538” LO).
RESUMEN. En este estudio se realizó un análisis de las características magnéticas, geoquímicas y colorimétricas para ampliar el conocimiento de los artefactos cerámicos del sitio arqueológico El Ocote (Aguascalientes, México). Las muestras analizadas son previamente catalogadas como del tipo Bayo, Café Pulido, Crema, Gris, Guinda, Negro Pulido, Naranja, Rojo Bruñido y Rojo Pulido; correspon- dientes a cuerpos de olla y cajetes. A las muestras se les apli- caron técnicas de magnetismo de rocas, color y geoquímica para identificar los óxidos de Fe, Mg y Ti presentes, su tem-
peratura de Curie, el color característico y los minerales que las componen. Las temperaturas de Curie van desde 465 hasta 606 *C, lo que indica la presencia de titano- magnetitas con hematitas. Los parámetros de color permi- tieron asignar una nueva nomenclatura. Adicionalmen- te, se determinó que los cambios de color más significativos se dan en las muestras de los tipos Naranja, Rojo Bruñido y Negro Pulido. De igual manera, los análisis químicos de elementos traza permitieron observar variaciones notables entre ambos lados de las cerámicas, donde V, Zn y Lr son los elementos con mayor variación; mientras que Pb, Ni y Y son los de mínima variación.
PALABRAS CLAVE. Cerámica; Epiclásico; estilo cerá-
mico; magnetismo de rocas; geoquímica; color.
ABSTRACT. We report the results of combined magnetic, geochemical, and colorimetric analyses carried out in or- der to expand the knowledge of the ceramic artifacts from El Ocote archaeological site (Aguascalientes, Mexico). The samples studied were previously classified as Bayo, Polished Brown, Cream, Gray Cherry, Polished Black, Orange, Burnished Red, and Polished Red; corresponding to pot bodies and bowls. Rock magnetism, color, and geochemis- try techniques were applied to determine the oxidation degree, Curie temperature, color, and mineralogy of the samples. Curie temperatures range from 465 to 606 *C,
Recibido: 15-5-2020. Aceptado: 30-6-2020. Publicado: 7-7-2020.
Edited Published by Pascual Izquierdo-Egea. English proofreading by Rachel Egan. Arqueol. Iberoam. Open Access Journal. License CC BY 3.0 ES. https://purl.org/aia/4601.
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indicating the presence of titanomagnetites with hematites.
New color parameters allowed us to assign new nomencla-
ture. In addition, the most significant color changes were found to occur in the Orange, Burnished Red, and Pol-
ished Black samples. Similarly, the chemical analyses of their trace elements allowed us to observe notable varia-
tions between both sides of the pottery; Y, Zn, and Lr are the elements with the greatest variation while Pb, Ni, and Y showed minor changes.
KEYWORDS. Pottery; Epiclassic; ceramic style; rock magnetism; geochemistry; colour.
INTRODUCCIÓN
El sitio arqueológico El Ocote es un asentamiento, localizado en el estado de Aguascalientes, en el que se han desarrollado trabajos de investigación desde el año 2000, encontrando vestigios culturales en los alrede- dores de los terrenos ejidales de uso forestal y de agos- tadero. La zona arqueológica está cerca de la comunidad El Ocote, a 40 km de la ciudad de Aguascalientes (fig. 1), en la parte alta y alrededor del cerro Los Tecuanes.
Hasta ahora se sabe que el asentamiento perteneció a grupos sedentarios que practicaban la agricultura, la caza, la pesca y la alfarería (Cejudo-Ruiz ez al. 2019). Son anteriores a los chichimecas (Pelz-Marín y Jimé- nez-Meza 2013; Pelz-Marín 2014), pues su desarrollo primordial tuvo lugar en el periodo Epiclásico, dentro del intervalo 650 a 900 d. C., según el análisis de la cronología prehispánica. Estos grupos aprovecharon los recursos de su entorno, como la fauna y los bancos de materiales y arcillas, para producir diversos artefactos; entre los que destacan las vasijas, figurillas y ornamen- tos para uso común o ceremonial. Dichos artefactos han permitido comparar los variados rasgos y pigmentacio- nes en sus cerámicas con asentamientos contemporá- neos ubicados en las cercanías de Jalisco, Zacatecas, Guanajuato, Michoacán, Colima y Durango, entre otros; confirmando así el intercambio cultural y comer- cial observado en ciertos rasgos que comparten en sus cerámicas (Jiménez-Meza 2014).
Dentro del sitio arqueológico El Ocote se han desa- rrollado diversas intervenciones. Las más recientes fueron realizadas en la cima y al pie del cerro Los Te- cuanes, en donde ha sido posible recuperar material cultural como las cerámicas prehispánicas. Dichos frag- mentos muestran diferencias entre sí, lo cual ha llevado
a su clasificación con la tecnología denominada tipo variedad, como menciona Jiménez-Meza (2014), para establecer un marco de referencia con respecto a sus características físicas y tecnológicas y ubicarlas crono- lógica y espacialmente como de manufactura local o foránea. Las cerámicas encontradas en la zona de estu- dio tienen diversos colores contrastantes sobre cajetes y ollas.
La carencia de datos arqueométricos es la principal limitación en los estudios de la cerámica de El Ocote y, en general, de todo el estado de Aguascalientes. El pre- sente estudio tiene como objetivo describir las caracte- rísticas magnéticas, geoquímicas y colorimétricas de cada tipo cerámico, descritas hasta hoy solo de forma empírica.
TIPOS CERÁMICOS
La cerámica de Aguascalientes se ha estudiado poco y aún no hay continuidad en su estudio. La mayor par- te de los estudios proviene de prospecciones arqueoló- gicas y salvamentos dentro de proyectos de salvamento o prospección (Porcayo-Michelini 2011), vías de co- municación, trabajos de atención en denuncias, iden- tificación de pinturas rupestres, petroglifos, así como de pozos de saqueo. En dichos procesos de recolección solo se hace una mínima mención del método de aná- lisis. Las cerámicas encontradas en el cerro Los Tecuanes son tiestos o tepalcates, que son artefactos arqueológi- cos con abundante presencia en la región. En estos ob-
YI QNAYÍN AY DOS
Y ANNA
Rojo Pulido
Figura 2. Ejemplos de fragmentos cerámicos de El Ocote.
bn
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Figura 3. Fragmentos cerámicos analizados en el marco de la
presente investigación: Bayo, Café Pulido, Crema, Gris, Guinda, Naranja, Negro Pulido, Rojo Bruñido y Rojo Pulido.
jetos se estableció una secuencia cronológica definida por el color (fig. 2), es decir, rojo/crema, crema, rojo/ bayo, naranja pulido, rojo pulido, café pulido, rojo, café/bayo pulido y negro. Los tiestos analizados son del tipo monocromo. Las muestras Bayo y Café Pulido son del tipo seudocloisonné por tabicar o hacer celdas sobre una capa después de la cocción (Castillo 1968). A su vez, estos tiestos se clasificaron en borde de olla y cajete, cuerpo de olla y cajete, así como plato y vaso.
Los artefactos del presente estudio son nueve y se clasifican como tipo Bayo, Café Pulido, Crema, Gris, Guinda, Negro Pulido, Naranja, Rojo Bruñido y Rojo Pulido (fig. 3). El Rojo Pulido, Café Pulido y Negro Pulido podrían estar asociados a funciones domésticas, a diferencia del Rojo Bruñido, que es partícipe de fun- ciones ceremoniales e incluso jerárquicas. Las muestras Bayo, Café Pulido, Crema, Guinda, Negro Pulido y Rojo Pulido son del grupo monocromo; siendo las muestras en café las de mayor abundancia y trabajadas, y las muestras en guinda las de menor abundancia.
Las muestras Bayo y Crema son muy parecidas en cuanto a sus formas: ollas con bordes de pared recta di- vergente, labio biselado y plano; curvo divergente; labio redondeado; ollas con acabados de superficie alisada en el exterior y cajetes con acabado alisado y pulido en el interior y exterior. Las muestras tipo Bayo y Café Pulido se consideran tipo seudocloisonné por la pasta que tienen que, al desprenderse del color, deja
expuesta la base donde se aplicó. El Café Pulido se en- contró en ollas de soportes cónicos sólidos con acaba- do de superficies que presenta un pulimento conocido como a palillos.
Las cerámicas en crema son alisadas, las cerámicas en gris y naranja se encuentran en baja concentración. Las cerámicas grises tienen un acabado o engobe en tono gris y corresponden a pequeños cajetes curvo-divergen- tes de labio redondeado. Las cerámicas guindas poseen una textura deleznable o semicompacta, con minerales de grano fino a medio, cocción irregular y presentan técnicas de modelado. Las cerámicas guindas provie- nen de cuerpos y bordes de olla, así como de cajetes. El color guinda va desde un tono bajo en rojo hasta el color café. Los bordes de olla son de pared curva divergente de labio redondeado, plano y biselado. Los cajetes solo tienen un cuerpo de características similares en acaba- do a la superficie de las ollas. El Rojo Pulido utiliza una técnica de pintado y pulido interior y exterior a la altu- ra de la boca en las ollas y en los cajetes, tanto en el interior como en el exterior.
PROCEDIMIENTOS DE LABORATORIO
Se analizaron nueve fragmentos cerámicos obtenidos dentro de las más recientes campañas de exploración realizadas en El Ocote por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los fragmentos es- tudiados fueron elaborados con arcillas producidas in situ con materias primas del sitio de estudio, utilizan- do desgrasantes incrustados en las pastas con fragmen- tos de cuarzo, arena y ceniza volcánica. Estos materia- les son observados a simple vista o con la ayuda de una lupa. La cocción de las muestras suele ser irregular.
Se obtuvieron curvas de susceptibilidad magnética vs. temperatura con el equipo Bartington MFK1 para estimar las temperaturas de Curie de cada tipo cerámi- co (fig. 4). Se realizó análisis de color utilizando un colorímetro Konica Minolta CR-5 con un observador a 2* y un iluminante D6S5 en los nueve fragmentos cerá- micos. Se obtuvieron los parámetros de color en los sis- temas CIE-L*2*b* y Munsell, donde el parámetro L* representa la luminosidad, a* es la coordenada de rojo a verde, b* la coordenada de amarillo a azul; por su parte, el sistema Munsell permite etiquetar las cerámicas con un nombre. Los parámetros de color muestran las dife- rencias entre ambas caras de las cerámicas:
AE=V(AL?+Aa?+Ab?) (1)
-5-
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a 100 200.300 400. 500 €00 700 T[CI
7 7 7 100 200 300
T 7 400 500
Rojo Bruñido 592*C
; ; ; ; 7 700 TPC] 0 200 300 400 500 60
Café Pulido 530*C
700 T['C]
Rojo Pulido 606*C
Kt 1E 61
AA
Ps U 400 200 300 40U 5UU 600 0 1rCl
Guinda 588*C
0 100 200 300 400
Negro Pulido 575*C
500 600/00 800 1101
7 o 100 700 T[C]
T 7 7 T T 0 100 200 300 400 500 600
Crema 465*C
700 7[C]
Naranja 551*C
y 7 T T +00 200 300 400
Gris 542*C
700 T['C]
Figura 4. Susceptibilidad vs. temperatura de las muestras por tipo cerámico.
Donde AE indica la magnitud de la diferencia de color, AL la diferencia en claridad (+) y oscuridad (>), Aa la diferencia en rojo (+) y verde (>), Ab la diferen- cia en amarillo (+) y azul (—).
La composición química de las muestras fue deter- minada por la técnica de fluorescencia de rayos X (FRX) usando un espectrómetro portátil de dispersión de ener- gía (ED-XRF, por sus siglas en inglés) Genius 7000XRF de Skyray Instruments, con tubo Rh y detector de beri- lio, en el Laboratorio Universitario de Geofísica Am-
biental (LUGA). PRINCIPALES RESULTADOS Y CONSIDERACIONES FINALES
Mediante el método diferencial de Tauxe (1998) se obtuvieron las temperaturas de Curie de cada fragmento
cerámico. Los valores calculados van desde 465 (Cre- ma) hasta 606 *C (Rojo Pulido), indicando la presencia de soluciones sólidas de la serie de las titanomagnetitas, con una contribución de hematitas o titanohematitas en colores marcadamente rojos oxidados (fig. 4). La mayoría de las muestras tienen un comportamiento si- milar al obtenido al calentar y un comportamiento posiblemente superparamagnético en la muestra Gris.
Los parámetros de color permiten obtener el índice de rojez RI (Kirillova et a/. 2015; Vodyanitskii y Savi- chev 2017), utilizado ampliamente en estudios de sue- los para identificar la presencia de hematita, caracterís- tica por su tono rojo. Mediante los parámetros de Munsell se identificó la diferencia que hay en las mues- tras asignándoles un nombre nuevo.
Los parámetros de color indican contrastes entre la región frontal y la posterior. Las muestras Rojo Pulido tienen un color café rojizo en el exterior y café en el
ci
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Tabla 1. Con un colorímetro CR-5 se obtuvieron los parámetros de color del sistema Munsell, con el cual se asignó una etiqueta o
nombre a cada muestra. El nombre que se le otorga se pone en gris en la tabla, siendo el nombre correspondiente a la cara superior de cada una de las muestras. Asimismo, se obtuvo el sistema CIE-L*a*b*, el cual permite obtener el índice de rojez; dicho índice se utiliza en suelos para determinar la hematita en los suelos. Se obtuvieron valores significativos para las muestras Rojo Pulido, Rojo Bruñido,
Guinda y Naranja. Las diferencias significativas están marcadas en amarillo.
Muestra H V C pa a* ER RI Color rojop_inf 8.6YR 489 2.69 50.42 5.99 — 15.75 3.90071745 | marrón rojop_sup 2.5YR 4.08 3.89 42.01 15.43 marrón rojizo cafep_inf 9./YR 4.33 1.58 44.66 3.03 10.03 3.98928034 |marrón grisáceo oscuro cafep_sup 9.5YR 4.13 2.04 42.54 424 12.98 7.52656405 | marrón grisáceo oscuro rojob_inf 1.3Y 3.71 0.92 38.22 1.16 6.14 3.78729686 | gris rojizo rojob_sup 2.1YR 3.78 3.95 38.89 16.24 16.31 marrón rojizo guinda sup 3.3YR 3.33 2.46 34.23 10.03 10.96 gris rojizo oscuro guinda_inf 2.2Y 3.13 0.68 32.08 0.67 4.41 6.21761541 | gris muy oscuro egris_inf 0.9Y 4 0.92 41.18 1.29 6.24 2.70121514 | gris oscuro gris_sup 05Y 442 1.11 45.58 1.69 7.31 1.93440548 | gris oscuro negrop_ sup J94YR 3.24 0.55 33.23 1.29 3.34 10.270702 | gris muy oscuro negrop_ inf 9.7YR 5.03 1.72 51.89 3.03 10.58 1.61457427 | marrón grisáceo bayo_inf 9.AYR 5.78 2.61 59.41 4.59 16.1 1.08548563 | marrón pálido bayo_sup 8.5YR 515 3.46 53.11 757 20.17 3.60291296 | marrón pálido naranja_inf 9.5YR 4.67 — 2.34 48.15 455 14.47 3.82743444 | marrón grisáceo naranja_sup 2.4YR 4.41 5.4 45.49 20.24 22.86 Rojo crema_inf 9.3YR 5.95 2.95 61.15 5.23 18.02 1.04156093 | marrón pálido crema_sup 1.00Y 536 1.92 55.19 2.32 12.62 0.83472402 | marrón grisáceo
interior, al ser más oscuro con tendencia al rojo. La cerámica Café Pulido tiene un color marrón grisáceo oscuro en ambos lados de la muestra, con un tono moderado en rojo. La cerámica Rojo Bruñido es un café rojizo en el exterior y tiene un color gris rojizo oscuro en el interior, con una tendencia más al rojo en el exte- rior. La muestra Guinda cambia a marrón rojizo oscu- ro en el exterior y gris oscuro en el interior, con una mayor luminosidad en el exterior, tendiendo al rojo. La muestra Gris mantiene su color en el exterior e inte- rior como gris oscuro, siendo más luminoso en el exte- rior con un pobre contenido de rojo. La cerámica Negro Pulido cambia a café grisáceo oscuro en el interior y el exterior es más oscuro, con un pobre contenido en rojo. La muestra Bayo mantiene en el exterior e interior el color marrón pálido, siendo más oscuro en el exterior. La cerámica Naranja tiene un color grisáceo por den- tro y rojo por fuera; es la muestra que tiene el cambio de color más significativo. En la muestra Crema es más oscuro por fuera (marrón grisáceo), con una tonalidad en rojo; por dentro es de color marrón pálido. Las ce- rámicas con cambios de color más significativos son las
muestras Naranja, Rojo Bruñido y Negro Pulido (ta- bla 1).
Con la técnica de FRX se analizó el contenido de elementos traza en la superficie inferior y superior de cada fragmento. De acuerdo con los datos de la tabla 2, se observa que algunas piezas muestran grandes va- riaciones en el contenido de algunos elementos en ambas superficies.
En la figura 5 a) se muestra el contenido total de los elementos analizados. Los valores máximos y mínimos de cada elemento se localizan en la tabla 2. Se observa que el V, el Zn y el Zr son los elementos con mayor variación; el Rb y el Sr presentan una variación más mo- derada, mientras que el Pb, el Ni y el Y son los de mí- nima variación en todas las muestras. En la misma figura, la gráfica b) corresponde a la muestra Café Puli- do, con prácticamente la misma concentración en am- bas superficies; en la gráfica c) de la muestra Guinda se observan variaciones moderadas del contenido de Cr, Zn y Zr y variación importante en el contenido de V; en la gráfica d) de la muestra Crema hay variación mo- derada de Ni, Rb y Zr y variación importante de Sr, V
e a
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Tabla 2. Concentración de elementos traza en la porción inferior y superior de fragmentos de cerámicas. Las celdas marcadas en tonos de gris indican los elementos con mayor (más oscuro) y moderada variación (más claro).
Bayo_Inf 13.1 32.3 268 | 1787 | 250.4 1473 | 390.1 Bayo_Sup 22.8 28.9 23.7 | 1743 | 235.9 129.1 | 3753 CaféP_Inf 38.1 45.4 239| 1608| 263.5 13321 401] 143.6 | 530.1 CaféP_Sup 33.5 42.4 22.7 | 1718| 255.9 1075| 305] 170.2 | 535.0
224 gal 250| 2367) 2184 1360] 4595
25.5 52.7 23.6 | 2045| 3147 27691 442) 325.7 | 402.8
2441887) sos2| 517] «sal mos| 4753
233 [2245] 3060 3161] azol a076l 4639
Guinda_Inf 13.5 30.7 234 | 1772 | 276.4 100.6 | 235.9
Guinda_Sup 17.4 34.2 19.2 | 1574| 260.6 | 525.1 274.3
EA AAA AENA Naranja nf mol 282] 212 anal
21.2 42.4
26.0 | 159.5 | 209.2 u7el 358] 117.6 | 3613 Negro. Inf 209) 2122) 1615 1378 | 4569 NECIO RESUp 252 | 1954| 182.4 1411] 4418 RojoP_Inf 40.7 24.6 | 1496| 2759 112.1 | 376.9 Rojo? Sup
Naranja_Sup
27.3 21.4
10. IN [SANA A op ||] mal a
RojoB_Inf| 274] 317
RojoB Sup Ema z09| 2307) 37] s251] as2| 4076 5350 192l 1951 [ 1615 2359
y Zn; en la gráfica e) de la muestra Naranja se aprecian
37.4
elementos traza en ambas caras de las muestras VNaran-
variaciones importantes en Sr y V, así como variación moderada en Zn; finalmente, en la gráfica f) de la muestra Gris hay variaciones moderadas en Cu y Nb, así como altas en Rb, V y Zn. Estas variaciones podrían corresponder a pigmentos utilizados en la decoración de la cerámica, ya que siempre es la porción superior la que contiene mayor concentración de algunos elemen- tos. La variación fuerte y moderada del contenido de
ja, Negro Pulido y Rojo Bruñido corresponde a las mues- tras que presentan la mayor variación de color de la escala CIE-L DE,
Agradecimientos
Este trabajo fue apoyado por los proyectos CONA- CYT n.? 252149 y UNAM-PAPIIT n.* IN101920.
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e Bayo_Inf + Bayo_Sup + CaféP_Inf 600 e CaféP_Sup e Crema_Inf eCrema_Sup a) CaféP Inf b) e Gris_Inf e Gris_Sup e Guinda_Inf 1 + Guinda_Sup * Naranja_Inf + Naranja_Sup . e CaféP_Sup e NegroP_Inf * NegroP_Sup +* RojoP_Inf 8 500 e RojoP_Sup * RojoB_Inf = RojoB_Sup H . 400 . . z 400 E | É£ 2 E £ 5 . E 3 200 3 3 300 £ E E j a . y 3 e £ o 0] e 8 8 . 2 200 200 $ 0 p? $ . i : ? $ > ; 100 100 . g $ . 0 .e/ $ A g 0 0 0 Cr Cu Nb Ni Pb Rb Sr v Y Zn Zr CF Cu Nb Ni Pb Rb Sr v Y Zn Zr 600 600 == Guinda_Inf c) —Crema_Inf d) sl -=—=Crema_Sup 500 —=Guinda_Sup 500 — 400 _ 400 E E o oa ps A ¡5 Ss 3 300 'S 300 E E u u o ¡u) [| [=] 8 8 200 200 100 100 0 0 Cr Cu Nb Ni Pb Rb Sr v Y Zn Zr Cr Cu Nb Ni Pb Rb Sr v Y Zn Zr 400 500 ——Naranja_Inf e) $50 —— Gris_Inf f) —Naranja_Sup —Gris_Sup 400 300 350 E 250 E El £ 300 S Ss 3 200 'S 250 E E S 150 S o o 150 100 100 50 $ (0) (0)
Figura 5. Concentración de elementos traza en diferentes piezas de cerámica (ver texto para mayores detalles).
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O ARQUEOLOGÍA IBEROAMERICANA 46 (2020): 11-30. ISSN 1989-4104. https://laiesken.net/arqueologia/.
ESTUDIO MAGNÉTICO Y GEOQUÍMICO DE LA CERÁMICA PREHISPÁNICA DE LA DEPRESIÓN MOMPOSINA: ANÁLISIS ARQUEOMÉTRICOS EN EL NORTE DE SUDAMÉRICA Magnetic and Geochemical Study of Pre-Hispanic Pottery from the Momposina Depression: Archaeometric Analysis in Northern South America
Sneider Rojas Mora,”? Rubén Cejudo,?*? Mónica Marín Uribe,?? María del Sol Hernández-Bernal,? Avto Goguitchaichvili,? Juan Morales,? Fernando Montejo,? Francisco Bautista *
! Grupo de Investigación Medio Ambiente y Sociedad, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia, Colombia; * Programa de Investigación de la Depresión Momposina (PIDMO), Colombia; * Servicio Arqueomagnético Nacional, Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán, UNAM, México; * Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia, UNAM, México; * Instituto Colombiano de Antropología e Historia; * Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental, Instituto de Geofísica y Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, UNAM, México (avtoOgeofisica.unam.mx)
RESUMEN. En este estudio se reportan los resultados más recientes de la investigación arqueológica llevada a cabo en el norte de Sudamérica, particularmente en la depre- sión momposina —región colombiana ampliamente co- nocida por su extensa modificación del paisaje en tiempos prehispánicos—, y cuyo objetivo fue estudiar la intensi- dad del campo geomagnético antiguo por medio del aná- lisis de fragmentos cerámicos del sitio San Pedro. Se investigaron muestras de cerámica para caracterizar su mineralogía magnética, composición elemental y estimar su cronología por medio del modelo geomagnético global SHA.DIE14k. Los resultados obtenidos son pioneros en la región del Caribe colombiano y arrojan nueva luz para la arqueología de la región. Se espera que esta informa- ción arqueométrica contribuya a mejorar la datación ab- soluta de la zona de estudio.
PALABRAS CLAVE. Arqueomagnetismo; geoquímica; cerámica prehispánica; Colombia; norte de Sudamérica.
ABSTRACT. This study reports the most recent results of archaeological research carried out in northern South America, particularly in the Momposina Depression, a Colombian region widely known for its extensive modifi-
cation of the landscape in pre-Hispanic times. The main objective was to determine the absolute geomagnetic archaeointensity through the analysis of ceramic fragments obtained from the San Pedro site. Ceramic samples were analyzed to characterize their magnetic mineralogy, el- emental composition, and. estimate their chronology by comparison with the SHA. DIE 14k global geomagnetic field model. The results obtained are pioners in the Co- lombian Caribbean region and shed new light for regional archaeology. lt is expected that this archaeometric infor- mation will contribute to improve the absolute dating of the study area.
KEYWORDS. Archaeomagnetism; geochemistry; pre- Hispanic pottery; Colombia; northern South America.
INTRODUCCIÓN
La cerámica es uno de los registros arqueológicos que más información nos brinda acerca del modo de vida, la economía, la organización social, la política y el sim- bolismo de las sociedades prehispánicas; además de ser un importante marcador temporal utilizado desde los
Recibido: 25-5-2020. Aceptado: 7-7-2020. Publicado: 15-7-2020.
Edited € Published by Pascual Izquierdo-Egea. English proofreading by Rocío M. López Cabral. Arqueol. Iberoam. Open Access Journal. License CC BY 3.0 ES. https://purl.org/aia/4602.
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MAGDALENA /
Mar Caribe
20100 20 40 60Kilómetros
Mar Caribe
UBICACIÓN GENERAL . Convenciones
DE LA DEPRESIÓN MOMPOSINA. SITIO SAN PEDRO
COORDENADAS SITIO SAN PEDRO: N: 8*30"10,734" : W:74*54 "11,164" | | ' Departamento
PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN DE LA DEPRESIÓN MOMPOSINA -PIDMO-
DIGITALIZADO POR : í FELIPE ARIAS L. UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Sistema de coordenadas: GCS WGS 1984 Datum: WGS 1984 Unidades: Grados
1:2.000.000
Figura 1. Localización de la depresión momposina y el sitio San Pedro en Colombia.
H San Pedro
==
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orígenes de la misma arqueología. El estudio de este registro, que inicialmente estaba asociado a la descrip- ción de los objetos en variables tales como formas, di- seños, decoraciones, tecnologías de elaboración y com- posición macroscópica de las arcillas y agregados, se ha sofisticado gracias a la alianza con la geología, la física, la química, la petrografía y la geoquímica, a partir de la cual se han hecho importantes aportes en el análisis composicional de las pastas y agregados. Con ello, ha sido posible estudiar las fuentes de materias primas uti- lizadas en la fabricación de cerámica, la homogeneidad local o regional de la misma, así como las variables re- gionales, siendo un gran aporte para el estudio de las economías y políticas locales y regionales.
En arqueometría, los análisis físicos y químicos de los materiales cerámicos son necesarios para conocer su procedencia (Glascock et al. 2004; Vaughn y Neff 2004; Bray et al. 2005; Ghezzi 2011; Bland et al. 2017), ma- nufactura (Cogswell ef a/. 1996; Chapdelaine ez al. 1997; Vaughn y Neff 2000; Tite et al. 2001; García- Heras et al. 2001; Makowski 2002; Shimada et al. 2003) y función (Heron y Evershed 1993; Polvorinos del Río et al. 2005), y con estos dar cuenta de la tecnología de la producción y elaboración de conjuntos alfareros. El camino a seguir para conocer la tecnología es la identi- ficación de la materia prima y sus propiedades (Tite et al. 2001). El análisis composicional de las pastas y la procedencia de la materia prima permite identificar di- ferentes grupos cerámicos, afinar la tipología cerámica y localizar centros de manufactura (Ghezzi 2011: 10).
El análisis composicional comprende el análisis mi- neralógico y la determinación de las concentraciones de elementos (Ghezzi 2011). El análisis mineralógico permite identificar los minerales incluidos en la pasta (desgrasante) (Freestone y Middleton 1987; Middle- ton 1997; Stoltman et al. 2005) y ayudar a corregir los resultados obtenidos en los análisis químicos. Por otro lado, el análisis químico de elementos permite conocer la composición de la pasta (tanto de la arcilla como del desgrasante) (Glascock ez al. 2004; Vaughn y Neff 2004).
El arqueomagnetismo ha experimentado un gran desarrollo en las últimas décadas en el continente eu- ropeo; un buen ejemplo de esto son los más de 200 datos arqueomagnéticos direccionales reportados en la península ibérica, que sumados con los datos del sur de Francia y el norte de Marruecos, permitirán estable- cer una curva de variación paleosecular (PSVC, por sus siglas en inglés) de la región para los últimos 3000 años (Rivero-Montero et al. 2016). Un panorama muy di-
ferente se tiene en Iberoamérica; los estudios relacio- nados con el arqueomagnetismo en esa área geográfica se han concentrado especialmente en Centroamérica (Goguitchaichvili 2018; Morales et al. 2009) y en par- ticular en México, aunque en los últimos años se han llevado a cabo investigaciones en otras partes del con- tinente (Morales ez al. 2019; Goguitchaichvili ez al. 2019). En el caso particular del norte de Sudamérica, se cuenta con los primeros estudios realizados en el valle del Magdalena Medio colombiano (Berkovich et al. 2017) y la sabana de Bogotá (Cejudo et al. 2019). Ambos sobre muestras de cerámicas prehispánicas de diferentes yacimientos arqueológicos. Los resultados de estos análisis aportan datos de las variaciones de la ar- queointensidad y amplían nuestro conocimiento, para Colombia y la región, sobre los cambios de dicho pará- metro durante los últimos tres milenios.
En este estudio se considera como principal desven- taja la ausencia tanto de la cronología absoluta del ma- terial cerámico como de la composición geoquímica de la arcilla con la cual se produjeron las vasijas. Debido a lo anterior, en esta investigación se realizó un estudio exploratorio para la depresión momposina, aplicando por vez primera la técnica arqueomagnética en mues- tras de cerámica con fechas radiocarbónicas asociadas. Se espera que los resultados obtenidos ayuden a cons- truir la curva maestra de arqueointensidad para la re- gión norte de Sudamérica y, con esto, dar un gran paso para obtener en el futuro reconstrucciones cronológi- cas asociadas a los conjuntos cerámicos; logrando así un entendimiento de las secuencias de ocupación de los sitios y los cambios en la variabilidad formal del material. Igualmente, el análisis geoquímico aporta información para la caracterización química de la ma- teria prima (arcilla) empleada en la manufactura de la cerámica recuperada en el sitio San Pedro y se suma al conocimiento de los conjuntos cerámicos (concentra- ciones de elementos) que se están conformado en el Programa de Investigación de la Depresión Momposina (PIDMO); lo cual permitirá más adelante una delimi- tación de posibles fuentes de apropiación de materia prima que conduzcan a la identificación de redes de producción y distribución de la cerámica.
ANTECEDENTES ARQUEOLÓGICOS DE LA REGION
La depresión momposina es una extensa llanura inundable, ubicada al norte de Colombia, en la que
Ts
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confluyen las aguas de los ríos San Jorge, Cauca, Mag- dalena y Cesar. Estos recorren buena parte del territorio colombiano, arrastrando gran cantidad de sedimentos que se depositan en el fondo de ciénagas permanentes y estacionales formadas en la región, las cuales se en- cuentran interconectadas por cursos de agua menores que rompen constantemente las terrazas aluviales y for- man nuevos diques y depresiones. Tales depósitos, formados durante el Cuaternario, se asientan sobre un sustrato del Terciario de forma cóncava, en el que se presenta gran actividad tectónica debido al choque de las placas de Nazca, Caribe y Sudamérica (Smith 1986; Herrera y Berrío 1998; Herrera et al. 2001; Velásquez et al. 2019).
La región, limitada al sur por las serranías de Ayapel y San Lucas, y al norte por las estribaciones de los Montes de María, tiene una temperatura media anual de 27 y 28 *C y un régimen de lluvias bimodal que normalmente empieza en abril y continúa de manera intermitente hasta principios de diciembre, con un momento de estación entre junio y julio. Estas condi- ciones ambientales y geomorfológicas, sumadas a fenó- menos regionales, hacen que la región permanezca inundada durante ocho meses a lo largo del año. Esta situación, según los estudios paleoecológicos, no ha cambiado en los últimos 10 000 años (Wijmstra 1967; Van der Hammen 1986; Berrío ez al. 2001; Herrera et al. 2001) a pesar de importantes fluctuaciones en el nivel de las aguas por razones climáticas, las cuales parecen corresponder a fenómenos cíclicos.
Las investigaciones arqueológicas en la depresión momposina se remontan al año 1956 (Parsons y Bowen 1966), a partir de las cuales se identificó y comenzó a estudiar el complejo sistema de canales y camellones presentes en la región' (Plazas y Falchetti 1981; Plazas et al. 1993; Rojas y Montejo 2006; Rojas 2010; Rojas y Montejo 2015). Entre tanto, los estudios especializa- dos de cerámica a nivel regional se iniciaron en la déca- da de los ochenta del siglo pasado, momento en que Plazas y Falchetti (1981) definieron tres tradiciones
! Modificaciones del espacio de diferentes tipos, como canales que van desde largos paralelos y perpendiculares a las fuentes de agua hasta cortos ajedrezados en áreas extensas y cortos ajedreza- dos en áreas pequeñas cercanas a plataformas. También se repor- tan canales en forma de abanico y canales en espina de pescado, ubicados en los meandros de caños y ríos; y canales irregulares que sirvieron para la ubicación de plataformas para sitios de ha- bitación y la conducción y regulación del agua. Igualmente, se encuentran asociadas a estas modificaciones, piezas de orfebrería y túmulos funerarios (Plazas y Falchetti 1981; Plazas et al. 1993; Rojas 2008).
cerámicas, consideradas cada una como «un gran con- junto con amplia dispersión geográfica, que abarca gru- pos cerámicos locales, los cuales estaban unidos por rasgos comunes que los señalan como pertenecientes a una misma gran familia» (Plazas y Falchetti 1981: 59). La primera tradición, Granulosa Incisa (GI), se fecha entre los siglos Ill a. C y Il d. C. y se ubica en zonas de influencia del caño Rabón. La segunda, Tradición Mo- delada Pintada (UMD), abarca desde el siglo II hasta el X d. C. y se localiza en la región del río San Jorge y el caño Carate Pajaral. Finalmente, la Tradición Incisa Alisada, fechada desde el siglo XI hasta el XVI d. C. , se localiza hacia el curso bajo del río San Jorge (Plazas y Falchetti 1981; Plazas et al. 1993).
Los primeros investigadores de la región concluye- ron que estas evidencias arqueológicas fueron el resul- tado de una forma de organización social compleja de tipo caciquil, muy estratificada y con una alta densi- dad poblacional (Plazas et al. 1993), sustentada por una agricultura intensiva y con fuertes interacciones socia- les con grupos cercanos ubicados a lo largo del río Sinú.
CONTEXTO DEL MATERIAL ANALIZADO
Los resultados de este artículo forman parte del PIDMO en el sitio San Pedro (figura 1), el cual corres- ponde a un lugar con gran concentración de elevacio- nes artificiales de tierra o plataformas, asociadas con la ubicación y emplazamiento de viviendas. Durante las temporadas de campo de 2014, 2017 y 2018 se recu- peraron 42 543 fragmentos de cerámica, más de cinco mil restos de fauna fragmentados y algunas decenas de semillas carbonizadas, que han sido analizados y clasi- ficados de manera sistemática de acuerdo con los pro- tocolos propios de cada registro.
En el caso particular de los materiales cerámicos re- cuperados por el PIDMO, se decidió no considerar la clasificación cerámica propuesta por Plazas y Falchetti (1981) y Plazas et al. (1993) para la región y proponer, en cambio, una sistematización. Para ello, se ha explo- rado el uso de diversos análisis del material cerámico. Para el estudio de dicho material, se adoptó el enfoque del estilo tecnológico (Lechtman 1977; Childs 1991; Stark 1999), el cual toma en cuenta las decisiones téc- nicas de los artesanos (selección de materias primas, herramientas y programación de las actividades) (Le- monnier 1992). Este enfoque examina la variabilidad formal que constituye la suma de las elecciones técni- cas incorporadas en los pasos de producción-cadena
= 4:
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Figura 2. A) Vista aérea del sitio. Imagen tomada con dron a 150 m de altura desde el nivel del suelo, capturada y procesada por Tulio Ceballos Misas. B) Detalle de una plataforma de vivienda, sitio San Pedro, depresión momposina. Fotografía tomada por Sneider Rojas Mora. Unidad de Exploración 1. C) Detalle de excavación arqueológica UE-1, UR-101. Plataforma de vivienda. Fotografía tomada por Mónica Marín Uribe.
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operativa (adquisición de materias primas, preparación de los materiales, técnicas de manufactura primaria, técnicas de manufactura secundaria, técnicas de modi- ficación superficial, técnicas de secado y cocción y tratamientos poscocción) (Stark 1999; Gosselain 2000; Roux 2011; Feely 2012) para observar patrones de cam- bio cultural y explorar límites sociales (Feely 2012). A fin de abordar los múltiples aspectos del proceso de ela- boración de los objetos cerámicos, el estilo tecnológico emplea los análisis arqueométricos.
El abundante material cerámico recuperado en estas temporadas de campo se ha analizado utilizando un mismo criterio, en el que inicialmente se hizo una cla- sificación del material a partir de características físicas y se ha complementado con estudios químicos, de es- tilos y de formas. Para conocer la composición quími- ca de los fragmentos cerámicos, se procedió con una prueba piloto realizada con el grupo de investigación «Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de Materiales» (CIDEMAT) de la Universidad de Antio- quia; el cual realizó análisis de microscopía electrónica de barrido (SEM EDS), espectroscopia Raman, espectro- metría infrarroja con transformada de Fourier (ETIR) y difracción de rayos X a dos muestras (cada una pertene- ciente a los dos conjuntos de desgrasantes, de arena y de tiesto), para determinar la composición mineralógi- ca y elemental de la cerámica, la forma de los granos y la naturaleza de las partículas que la componen (Rojas 2016).
Esta información y la obtenida por el análisis quími- co sobre esas nuevas muestras permitirán indagar sobre la posible procedencia de las materias primas.
El material cerámico analizado fue recuperado en una plataforma de tierra, construcción artificial en la región de estudio, normalmente asociada con sitios de vivien- das. Estas elevaciones artificiales en el paisaje responden a la lógica de inundación de la región y presentan cons- tantes momentos de adecuación y reacomodos. Es decir, que una misma plataforma puede haber tenido diver- sos momentos de ocupación y, por lo tanto, diversos ajustes de su forma inicial; hechos que se hacen eviden- tes en la distribución de los estratos arqueológicos y la disposición de los basureros y huellas de fogones.
El sitio arqueológico San Pedro, ubicado en el área de influencia directa del caño Rabón, presenta una con- centración de 53 construcciones en tierra, las cuales tie- nen un perímetro medio de 154.94 m (Rojas y Montejo 2015) y probablemente fueron usadas como viviendas en tiempos prehispánicos (figura 2). Durante la tem- porada de campo de 2014 se exploró y excavó una pla-
taforma denominada Unidad de Exploración 1 (UE- 1), en la que se hicieron 106 sondeos denominados uni- dades de recuperación (UR). Esta UE-1 corresponde a una elevación de aproximadamente 2.50 m por enci- ma de la zona adyacente y cuenta con un área de 2000 m?, en los cuales se realizaron sondeos sistemáticos cada 3 m para identificar las áreas de concentración de ma- terial, así como tres excavaciones de mayor amplitud denominadas UR-100 (1 x 6 m) y UR-101 (Q x 1 m); las cuales se excavaron mediante niveles arbitrarios de 10 cm hasta alcanzar los 2 m de profundidad. La pre- sencia de material fue constante a lo largo de la excava- ción y se obtuvieron fragmentos de cerámica, restos óseos de fauna, semillas carbonizadas y carbón vegetal.
De igual forma, durante la temporada de campo 2017 se exploró de manera sistemática el sector occi- dental del sitio San Pedro (unidades de exploración UE- 5 a UE-16), en las que se adelantó la excavación de 70 UR, que fueron excavadas de forma sistemática en ni- veles artificiales de 10 cm hasta alcanzar los 2 m en cada recuperación.
Finalmente, durante la temporada 2018 se exploró con mayor detalle la Unidad de Exploración 10, en la que se llevaron a cabo cinco cortes identificados como UR 180, 181, 182, 183 y 184. La fecha asociada con el material cerámico, analizado en el Laboratorio de Ar- queomagnetismo de la UNAM, corresponde a la mis- ma unidad de exploración, pero en diferente unidad de recuperación. No obstante, la asociación es comple- ta entre dicha fecha y el material analizado.
En este momento la clasificación cerámica se presenta de la siguiente manera.
Caracterización de grupos cerámicos
La caracterización cerámica inicial se hizo sobre una muestra de 15 664 fragmentos cerámicos. El material fue clasificado según las características microscópicas de la pasta, utilizando un estereoscopio (Leica TL 5000 Ergo). Para ello, se tuvo en cuenta la cantidad, tamaño y tipo de desgrasante.
Con esta clasificación inicial se determinaron tres grandes conjuntos: desgrasante de arena, desgrasante de tiesto y un tercero que correspondió a fragmentos con una pasta que presenta una granulometría muy fina (entre 100 y 200 um); todos estos se dividieron en 11 grupos cerámicos: 1, 2, 3, 6a y 6b, 7a y 7b, 9, 9b, 10 y 10b. Las muestras analizadas en esta ocasión pertene- cen a los grupos:
Té
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e DESGRASANTE DE ARENA:
Grupo 3. La pasta presenta una estructura compacta con una gran cantidad de desgrasantes de cuarzo (cris- talino principalmente y lechoso), feldespato y mica (biotita principalmente y moscovita). Arcilla con con- tenido de hierro. Contiene cuarzos lechosos (abundan- tes) y cristalinos (escasos) de 0.5 a 0.8 mm y, con menor frecuencia, se observan de 1 y 2 mm; las formas son angulares y subangulares. Feldespato anguloso a redon- deado de 0.5 mm principalmente; en ocasiones de 0.5 a 1 mm, pero es más escaso. Micas moscovitas y bioti- tas entre 0.5 y 1 mm.
Tratamiento de superficie: la gran mayoría de los frag- mentos presenta superficies ásperas por erosión. Se apre- cia mejor tratamiento de la superficie externa; esta fue alisada, se aplicó baño. En algunos pocos fragmentos se aprecia rastro de engobe.
Decoración: incisión y aplicación.
Formas: principalmente vasijas globulares y subglo- bulares. Se tienen fragmentos de soporte mamiforme, troncocónico, anular, pero sin identificación de la for- ma del recipiente.
Una gran cantidad de fragmentos de este grupo pre- senta hollín.
Grupo 10. La pasta contiene alta cantidad de cuar- zo, feldespato y mica, pero de tamaño menor que el grupo 3. La estructura es compacta, con superficie ali- sada, cerámica de paredes delgadas y bien elaboradas (en algunos casos es visible un fragmento de tiesto). Contiene cuarzo rosa escaso, cristalino y lechoso, abun- dante con formas angulares y subangulares de tamaños que van de 0.2 a 0.5 mm; feldespatos entre 0.2 a 0.8 mm, subangulares principalmente, y micas moscovitas escasas de 0.2 mm. Escaso óxido de hierro con tama- ños entre 0.2 y 0.5 mm.
Tratamiento de superficie: la gran mayoría de los frag- mentos presenta superficies ásperas por erosión. Se apre- cia mejor tratamiento de la superficie externa; esta fue alisada, se aplicó baño y, en algunos casos, engobe.
Decoración: incisión y aplicación.
Formas: se identifican algunas vasijas subglobulares, botella. Se tienen fragmentos de bases troncocónicas, anular, pero sin identificación de la forma del recipien- te. Los fragmentos de este grupo no tienen hollín.
Grupo 10b. La pasta contiene cuarzo, feldespato y mica como desgrasante, pero con tamaños no tan fi- nos como en el grupo 10. La estructura no es muy com-
pacta, presenta una proporción de desgrasantes y de matriz arcillosa del 50 % para ambos. Los desgrasantes de cuarzo, feldespato y mica tienen un tamaño de 0.5 a 1 mm; la mica (biotita) presenta mayor tamaño y fre- cuencia que en los grupos anteriores. La superficie está bien acabada con engobe y pintura.
Tratamiento de superficie: la gran mayoría de los frag- mentos presentan superficie externa bien acabada; esta fue alisada, se aplicó baño y, en algunos casos, pintura.
Decoración: incisión, aplicación y pintura.
Formas: indeterminadas. Se tienen fragmentos de so- porte mamiforme. Los fragmentos de este grupo no tie- nen hollín.
e DESGRASANTE DE TIESTO: a este pertenecen los gru- pos 6 y 7, los cuales fueron subdivididos en a y b por presentar otras inclusiones y tener diferente frecuencia.
Grupo 6a. La pasta contiene cuarzo cristalino y lechoso (principalmente), de escaso a no visible; algunos fragmentos presentan muy poco feldespato y mica y estos no son visibles a simple vista. En este tipo de elementos se encuentra arcilla de tipo caolinita. Los cuarzos tienen formas angular y redondeada de tamaños variados, siendo los más abundantes de 0.25 a 0.5 mm y los más escasos de 1 a 2 mm. El desgrasante de tiesto presenta diferentes tamaños (0.5 a 1 mm) y, en muchos casos, hasta 2 mm. Presencia de óxido de hierro. Textura friable.
Tratamiento de superficie: la gran mayoría de los fragmentos están erosionados, algunos conservan el tratamiento en ambas superficies, pero principalmente en la externa. Se presentan alisados, con baño o engobe.
Decoración: incisión, modelado/aplicación y pintura.
Formas: vasijas de boca amplia, posiblemente copas y cuencos; con menor frecuencia, vasijas subglobulares y platos. Se tienen fragmentos de bases troncocónicas. Muy pocos fragmentos de este grupo presentan hollín.
Grupo 6b. La pasta contiene desgrasante de tiesto de tamaño entre 0.5 y 2 mm; igualmente, presenta cuar- zo cristalino y lechoso en mayor cantidad que el grupo 6a, además de óxido de hierro, y contiene feldespato en muy baja proporción. Presencia de mayor número de cuarzos lechosos angulares de 0.5 mm y algunos pocos de 1 mm. Posee muy escaso feldespato no supe- rior a 0.5 mm. Tiene gran dureza, un alto contenido de arcilla caolinita y textura friable.
Tratamiento de superficie: la gran mayoría de los frag- mentos están erosionados, algunos conservan el trata-
= 1
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miento en ambas superficies, pero principalmente en la externa. Se presenta alisado, con baño o engobe. Decoración: incisión, modelado/aplicación y pintura. Formas: vasijas de boca amplia, posiblemente copas y cuencos; con menor frecuencia, vasijas subglobula- res. Se tienen fragmentos de bases troncocónicas. Muy pocos fragmentos de este grupo presentan hollín.
Grupo 7a. La pasta contiene desgrasante de tiesto de tamaños que van de 0.5 a 1 mm; igualmente, pre- sentan cuarzo cristalino y lechoso en alta y media pro- porción y feldespato en cantidad media a baja. Hay gran cantidad de óxido de hierro. Algunos fragmentos con- tienen cuarzos de color rosa (escaso) angulares y suban- gulares de 0.2 a 1 mm. Los feldespatos tienen formas subredondeadas a redondeadas de 0.5 a 2 mm. Las mi- cas biotitas y moscovitas poseen tamaños de 0.3 a 0.7 mm. La textura es friable arenosa.
Tratamiento de superficie. Los fragmentos está erosio- nados en su gran mayoría; algunos conservan el trata- miento en ambas superficies, pero principalmente en la externa. Se presentan alisados, con baño o engobe.
Decoración: incisión y pintura.
Formas: la mayoría de los fragmentos no permite identificar una forma; se cuenta con unos cuantos tro- zos que corresponden a recipientes globulares y un po- sible cuenco. Hay pequeños pedazos de bases. Muy pocos fragmentos de este grupo presentan hollín.
CONTEXTO DE DATACIÓN Muestras de la temporada de campo 2014
Unidad de Exploración 1; unidades de recuperación UR-100 y UR-101.
Edad convencional de radiocarbono: 1450 + 30 AP Resultado calibrado (95 % de probabilidad): 560-650 d. C. (1390-1300 AP). UR-100-1-18.
— UR-100-1-18 (bolsa 944), fragmento SP-8854.
Grupo 3. — UR-100-1-18 (bolsa 944), fragmento SP-8857. Grupo 10b.
Edad convencional de radiocarbono: 1410 + 30 AP. Resultado calibrado (95 % de probabilidad): 600-660 d. C. (1350-1290 AP). UR-101-2-7.
— UR-101-2-7 (bolsa 999), fragmento SP-6537.
Grupo 3. — UR-101-2-7 (bolsa 999), fragmento SP-6423. Grupo 6a.
— UR-101-2-7 (bolsa 999), fragmento SP-6574. Grupo 7a.
Edad convencional de radiocarbono: 1400 + 30 AP. Resultado calibrado (95 % de probabilidad): 605- 665 d. C. (1345-1285 AP). UR-101-2-11.
— UR-101-2-11 (bolsa 1002), fragmento SP-7492.
Grupo 3. — UR-101-2-11 (bolsa 1002), fragmento SP-7582. Grupo 10.
Muestras de la temporada de campo 2017
Las muestras se obtuvieron en la Unidad de Recupe- ración 127.
Edad convencional de radiocarbono: 70 + 30 AP. Resultado calibrado (95.4 % de probabilidad): 1810- 1924 d. C. (140-26 cal. AP) (71.1 %), 1690-1730 d. C. (260-220 AP) (24.3 %). Esta fecha tiene algunas di- ficultades para su interpretación en el contexto arqueo- lógico del sitio.
— UR-127-2 (bolsa 1226), fragmento SP-18546. Grupo 6b.
Esta distorsión en la fecha se debe probablemente a que la muestra es muy superficial (20 cm) y en la re- gión se presenta gran cantidad de alteración de los sus- tratos debido al tipo de arcillas expandibles. Además, hay gran actividad ganadera en la zona.
Edad convencional de radiocarbono: 1380 + 30 AP (95.4 %), 606-680 cal. d. C. (1344-1270 cal. AP).
— UR-127-15 (bolsa 1238), fragmento SP-18756. Grupo 6a.
Esta fecha corresponde a la lógica de la ocupación del sitio San Pedro.
Muestras de la temporada de campo 2018
El proyecto realizado en el año 2018 se denominó «Economías de subsistencia y aprovechamiento de re- cursos. Investigación arqueológica en el área de influen- cia del caño Rabón (Depresión Momposina)», a cargo del doctor Sneider Rojas Mora. Las labores de campo se llevaron a cabo en la Unidad de Exploración 10.
Se obtuvo fecha radiocarbónica de la UR-184, cua- drícula 2, nivel 15. Edad convencional de radiocarbo- no: 1260 + 30 AP; podría asociarse con el material analizado de la UR-180, nivel 16.
— UR-180-2-16 (bolsa 1694), fragmento SP-27008.
Grupo 6a. — UR-180-2-16 (bolsa 1694), fragmento SP- 26973. Grupo 3.
= 1%.
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CARACTERIZACIÓN GEOQUÍMICA
Se analizaron nueve especímenes de cerámicas que pertenecen a la Unidad de Exploración 1 (UR-100), SP-8854 y SP-8857. Los datos obtenidos de óxidos mayores, mediante la técnica de fluorescencia de rayos X;, reflejan valores relativamente altos de Fe y Ti y bajos de K (tabla 1, fig. 3). Los valores de Fe,O y... 6.06 a 8.91 %, mientras que los de CaO oscilan entre 0.56 y 3.23 %. El contenido de TiO, es de 1.33 a 1.71 % y el de K,O de 0.17 a 0.96 %. Estos contenidos su- gieren la presencia importante de silicatos máficos no
varían de
descritos macroscópicamente, o bien de óxidos de hie- rro; es posible que la matriz esté conformada por ellos. De acuerdo con Velázquez et al. (2019), la cuenca del río San Jorge, perteneciente a la depresión momposi- na, contiene en sus sedimentos los siguientes minera- les pesados, de mayor a menor abundancia: zircón, epidota, zoisita, biotita, titanita, apatito, granate, anfí- bol, turmalina, rutilo y piroxeno. Es de esperar que las cerámicas sean manufacturadas con los sedimentos cer- canos a las poblaciones muestreadas y que la traza quí-
mica refleje la presencia de estos minerales, particular- mente el granate y la titanita.
Si bien se ha descrito la presencia de feldespatos, micas y caolín, el contenido de potasio en las muestras es bajo, de 0.17 a 0.96 %. Debido a la movilidad del K, se sugiere que este se ha lixiviado durante el proceso de manufactura. Por otra parte, los elementos traza muestran variación en su contenido (fig. 4); siendo el V, Ni, Cu, Zn, Cr y Zr los que muestran mayor varia- ción en su contenido en las nueve muestras analizadas. Es de notar la muestra N8, que es la de mayor conteni- do en Fe, Cu y V. La variación en el contenido de ele- mentos mayores y traza puede estar ligada a la diferencia en los bancos de arcilla utilizados para obtener las cerá- micas, o bien a diferentes procesos de fabricación.
ESTUDIO ARQUEOMAGNÉTICO
La magnetización remanente natural (NRM, por sus siglas en inglés) se registró usando un magnetómetro
tipo spinner AGICO JRGa. Con la finalidad de selec-
Tabla 1. Contenido de elementos mayores y traza.
MOS NIN O
0,17% 1.81% 1.70% 0.05% 7.72%
0.18% 2.47% 1.33% 0.06% 7.00%
0.47% 3.23% 1.43%
0.10% 7.58%
-19-
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12%
20 ==Ca20 =——Ti02 ——MnO ==-Fe203
10%
o 8%
1%)
U
[ol
o
SS 6%
[e)
3
X
o 4% 2% 0%
muestra
Figura 3. Contenido de óxidos de elementos mayores de cerámicas del sitio (UR-100) SP-8854 y SP-8857. Las muestras están enriquecidas en Fe y empobrecidas en K. La muestra N8 presenta un mayor contenido de Fe y Ca, mientras que la N10 es la de menor contenido en Fe, Ca y K.
eN1 e N2 e N3 o N4 e N5 e N7 e N3g eN9 eN10
400 350 300 250
200
contenido [ppm]
150
100
50
Figura 4. Contenido de elementos traza en fragmentos de cerámicos (UR-100) SP-8854 y SP-8857. El Cu, V, Cr, Zn y Ni muestran la mayor dispersión, asociada quizá a la presencia de pigmentos o heredada de las arcillas de manufactura. El Y y Pb exhiben contenidos prácticamente constantes, mientras que el Rb, Sr y Zr, una variación moderada. De forma similar al comportamiento de los óxidos de elementos mayores, la muestra N8 es la que presenta, en general, mayor contenido de elementos traza, particularmente de Cu.
=20=
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2 3 4 2 3 4 Asociación Mexicana de Geólogos Petroleros AC Asociación Mexicana de Geólogos Petroleras A.C tn, amg. org,
10 11
N Up
MRN MOMPOS - 99M011A
E 20mT
MOMPOS - 99M002A
MRN
10mT
Figura 5. Ejemplos representativos de desmagnetización por campos alternos (ver texto para mayores detalles).
cionar las muestras más prometedoras para los experi- (figura 5, derecha). La magnetización termorremanen- mentos de la intensidad absoluta geomagnética, me- te original fue prácticamente removida con la aplica- diante la técnica de Thellier de doble calentamiento, ción de 85 m'T, donde los campos destructivos se procedió a la desmagnetización por pasos mediante medianos (MDE, por sus siglas en inglés) varían entre campos alternos. Un desmagnetizador LDA3 propor- 25 y 35 m',) indicando la presencia de minerales ferro- cionó campos alternos con valores pico de hasta 90 mT. magnéticos (probablemente de la serie de las titanomag- En 9 delos 11 fragmentos seleccionados se observó una netitas) de dominio magnético seudo-sencillo. En dos sola componente de magnetización tendente al origen casos (figura 5, izquierda), se detectó la presencia de
==
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MOMPOS - 99MO051A ACCEPTADO
0.9] 400
0.8|
0.7 |
0.5|
04 | 515
MRN (6.24E-02 A/m)
0.31
0.2 ]
0.1]
03 04 05 06 07 08 09
MTR (1.51E-01 A/m)
01 02
MRN (2.17E-02 A/m)
MOMPOSI - 99M004A ACCEPTADO
0.9
0.1 02 03 04
0.5 MTR (4.96E-02 A/m)
06 07 08 0.9
Figura 6. Ejemplos representativos de diagramas de arqueointensidad tipo Arai-Nagata para fragmentos cerámicos analizados. También se muestran los diagramas ortogonales (Z¿jderveld) asociados.
una magnetización secundaria superpuesta, la cual se removió hasta los 30 mT. Por tanto, estas muestras no fueron seleccionadas para la determinación de arqueo- intensidades.
Los experimentos de intensidad absoluta (arqueoin- tensidad) se realizaron utilizando el método de doble calentamiento de Thellier (Thellier y Thellier 1959), revisado por Coe et al. (1978), en un horno con bobi- nas de marca MMTD80A Thermal Demagnetizer. Las mediciones se hicieron en ocho pasos (figura 6), entre 350 y 560 *C. Las muestras se dejaron enfriar de ma- nera natural mientras la mitigación del efecto de la anisotropía de la remanencia fue solventado mediante el procedimiento de Morales et al. (2009). Se integra- ron tres calentamientos de control a lo largo del proce- dimiento experimental. Se cumplieron los requisitos para obtener determinaciones confiables de la arqueo- intensidad: a) en el diagrama de Arai-Nagata NRM, el número de puntos alineados debe ser mayor a cinco; b) un factor de calidad f (Coe et al. 1978) de aproxi- madamente una tercera parte de la magnetización ini- cial; 3) el factor de calidad q mayor a tres; 4) no se debe observar concavidad en los diagramas de arqueointen- sidades. Los diagramas representativos de estas deter- minaciones están reportados en la figura 6, mientras que las determinaciones exitosas que cumplen los cri- terios impuestos están desglosadas en la tabla 2.
Las arqueointensidades se han comparado con el modelo geomagnético SHA.DIF 14k (Pavón-Carrasco et al. 2014) utilizando el software archaeo_dating de Pavón-Carrasco et al. (2011). Sin embargo, este mode- lo geomagnético, al igual que el ARCH3k, no resulta apto para las estimaciones de edades en el norte de Co- lombia (figura 7). El modelo SED3k (Korte et al. 2009), basado esencialmente en datos de sedimentos lacustres parece ofrecer una mejor aproximación. Por lo ante- rior, se usó este último modelo para las estimaciones de probables intervalos (figura 8 y tabla 3).
DISCUSIÓN Y OBSERVACIONES FINALES
En el departamento de Sucre se distinguen tres uni- dades cuaternarias de diferente origen: aluvial, fluvio- marino y fluviolacustre. Los depósitos cuaternarios están constituidos por arcillas, limos, arenas, conglomerados y materiales de origen bioclástico que alternan con de- pósitos clásticos (IGAC 1998: 5). La Mojana reposa sobre la plataforma continental con un largo periodo de sedimentación desde el Cretácico. En esta se encuen- tran acumulaciones cuaternarias de origen fluvial y la- custre, denominadas paludales (Q2-1) o sedimentos asociados con ciénagas y pantanos, o también conoci- dos como lacustres de origen reciente (Convenio In-
==
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Tabla 2/1.
OS LAB CODE | N | CAMPO ANTIGUO lam | FRACCIÓN MRN | AGRUPAMIENTO | FACTOR DE CALIDAD
5 lsomooia|7| 3228 |2a8| oss | oz | 5309 | lssmooza Le] 3232 [2os| oss | o | 688 | MUESTRA 1 E A A O ii E
99MOO5A 21.98 0.57 13.49
somoosa Ls | 1802 o R
A] LAB CODE Mm CAMPO ANTIGUO MM FRACCIÓN MRN | AGRUPAMIENTO | FACTOR DE CALIDAD 99M007A el 2188 |2o6| oo | o | s8s
99M008A 2.22
muesraa 2 somoosa [e [2251 [2x8] ojo | os Lsomosoa e] 2406 [zos| or | ox Loomora je] añ [ire] 07 | os | so Loomoiza le | 1707 236| or | or | 016 EII
MS LAB CODE M CAMPO ANTIGUO mm FRACCIÓN MRN | AGRUPAMIENTO | FACTOR DE CALIDAD
Lsomorsa[e[ 2630 |25s| somera [8 | ars
MUESTRA 3 | somo1sa [8 | 2868 [26H o67 | os | 504 | S9MOIGA ISE
Lsomor7a|e[ 149 |1ss|
somorsa | 7 | 2266 co ECO IO A
[LascoDE |[N| CAMPOANTIGUO | au | FRACCIÓN MAN | AGRUPAMIENTO, FACTOR DE CALIDAD | somero L6| 3282 [as] ost | 0669 | 32
Lssmozoa 7] sume [aw| ose | 067 | 360
MUESTRA 4 | somozia Le] 2055 [3s| 066 | 075 | 30m | 5P-6423 | 99mo22a e] 2399 [ao] om | om | es a
99M023A E 20.70 0.72 0.74
somozsa le | 28m [20H oz | o | 0 |
15
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Tabla 2/2.
DU LAB CODE Mm CAMPO ANTIGUO mM FRACCIÓN MRN | AGRUPAMIENTO | FACTOR DE CALIDAD 99M025A | | 22.79 0.81 6.46 somozsa [e] 2811 [2se| ore | os 727 mutsmias | osmoz7a [e | 2002 |2s9| om | os 5.33 SP-6574 : : - somozen fe] 2038 |2ss| o | os 574 somozoa Le] 2235 [169] 07 | os 7.58 99M030A hal 21.69 0.80 5.62
MN LAB CODE E CAMPO ANTIGUO mM FRACCIÓN MRN | AGRUPAMIENTO | FACTOR DE CALIDAD
99MOSIA |8 | aos | oss | or | 419 | 99M032A A 20.92 1.87
MUESTRA 7 SP-7582
| 1ascone| | camPO ANTIGUO | AH | FRACCIÓN MAN | AGRUPAMIENTO | FACTOR DE CALIDAD | Loomosza 7 | ser |s1s| os9 | om | 3s9 |
Lsomossa Je] 3672 [ase] os | os | 536 |
MUESTRA 8 | 9smos9a Le 2065 [ze or | os | 62m | SP-18543 | 99moson 8 | 2720 [261 069 | om | som | Lsomoeia je] amos |22| 068 | os | ase |
| 99mo42A | IE EE EE E E EEN
o LAB CODE nl CAMPO ANTIGUO lan | FRACCIÓN MRN | AGRUPAMIENTO | FACTOR DE CALIDAD
MUESTRA 10 SP-27008
= Ib
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Lon (?)
Mompos 4 - SHAdif14K
Intensity (mT) 3s58g88834 2
o
200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 Year
Mompos - 4 ARCH3K
200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 Year
Intensity (mT) 858835 ._282
o
Intensity (mT)
58583438383
O 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 Year
Figura 7. Intento de datación arqueomagnética (Pavón-Carrasco et al. 2011 y 2014; Korte et al. 2009) basado en las curvas globales SHA.DIF.14k, ARCH3k y SED3k.
-25-
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-110 -100 -90 -80 -70 -60 -50 40
O 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 x 109 hi
[A55AD 740AD]
Probability Density
0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 Year
Figura 8. Ejemplo de la datación arqueomagnética usando el modelo SED3k.
-t=
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Tabla 3. Resumen de edades radiométricas y arqueomagnéticas obtenidas de fragmentos cerámicos de la depresión momposina.
Fragmento Número Edad radiométrica AP SP-8854 dl 1450 + 30 SP-8857 2 SP-6537 3 1410 +30 SP-6423 4 SP-6574 5 SP-7582 7 1400 + 30 SP-18546 8 70 +30 SP-27008 10 1260 + 30
Intervalos calibrados
Intervalos arqueomagnéticos d. C. d.C. cal. 560-650 463-587 / 611-733
475-558 / 635-723
cal. 600-660 428-764 /898-976 455-740
472-563 / 632-726
cal. 605-665 470-566 / 629-729
cal. 1690-1730 430-762 / 901-975
cal. 660-735 462-587 / 611-733
teradministrativo UN-DNP 2012: 3-4). Geomorfoló- gicamente, la región de la depresión momposina está conformada por suelos de planicie aluvial, valle, lome- río, piedemonte y montaña.
La composición mineralógica de la arcilla de todos los suelos estudiados en la depresión momposina (de- partamento de Sucre) indica presencia de caolinita en un 20 % y montmorillonita en niveles superiores al 50 %; esta última es muy rica en magnesio y calcio. La ver- miculita, muy parecida en sus propiedades químicas a la montmorillonita, tiene una distribución más restrin- gida localizada en algunos sectores de lomerío y valles. Finalmente, están las micas, con porcentajes del 15 % en todos los suelos.
Por otro lado, los minerales (arena) más abundantes en los suelos de la región son el cuarzo (más de un 50 %) y, en menor proporción, los feldespatos (con mor- fología prismática y superficies corroídas propias del intemperismo químico), piroxenos, anfíboles, epido- ta, circón, turmalina (aporta boro) y moscovita (apor- ta potasio). La mayoría de los suelos de la llanura flu- viodeltaica contienen cantidades medias de magnesio y calcio y medias a bajas de potasio (IGAC 1998). Es importante resaltar que los suelos de lomerío ubicados hacia el occidente de la planicie aluvial son descritos como Q1-1: arcillas, turbas y arcillo-arenas, localmen- te lentes de gravas y/o diatomitas, sedimentos aluvio- lacustres. Este dato es relevante, ya que en los resulta-
dos realizados por CIDEMAT para el análisis de FTIR
para ambas muestras, se registra que en la matriz se encuentra tierra diatomácea rica en SiO. Con respec- to a la matriz, se pudo identificar que ambas muestras están compuestas por un sílicoaluminato rico en hie- rro, con diferentes proporciones de estos tres elemen- tos; sin embargo, la matriz de la muestra 1002 es un poco más compleja, pues tiene presente otros elemen- tos como fósforo y potasio. La apariencia física y el color de ambas matrices fueron muy similares entre sí. El espectro de difracción de rayos X verifica que la mues- tra 1002 es mucho más compleja que la 1007. Aunque los ajustes permiten identificar los nombres de algunos minerales, tales como óxidos de magnesio (MgO) y ver- miculita, es posible que también se trate de otros com- puestos que son mezclas complejas de distintos óxidos ya identificados (Rojas 2016).
En los fragmentos analizados de nueve cerámicas de la Unidad de Exploración 1 (UR-100, SP-8854 y SP- 8857) se observan valores relativamente altos de Fe y Ti y bajos de K, sugiriendo la presencia de silicatos máficos, o bien de óxidos de hierro. Este contenido químico puede estar asociado a la presencia de piroxe- nos, anfíbol, granate, biotita, rutilos y esfenas en los sedimentos utilizados en la manufactura de las cerámi- cas. El contenido de K en los fragmentos es muy bajo, sugiriendo que este ha sido lixiviado durante el proce- so de manufactura. La concentración de V, Ni, Cu, Zn, Cr y Zr muestra mayor variación en las muestras anali- zadas, lo cual puede asociarse a la diferencia en los ban-
EZ
ARQUEOL. IBEROAM. 46 (2020) + ISSN 1989-4104
cos de arcilla utilizados para obtener las cerámicas, a diferentes procesos de fabricación, o bien a la presen- cia de pigmentos.
Los estudios arqueomagnéticos en general son aún
zación termorremanente (rocas ígneas y artefactos ar- queológicos quemados). Sin embargo, el ejercicio de datación mediante este modelo arrojó datos aberran- tes, no así con el uso de la curva sedimentaria SED3k.
muy escasos en territorio colombiano. En ausencia de una curva maestra de referencia regional, se intentó emplear el modelo global SHA.DIE 14k, elaborado a
partir del análisis de materiales portadores de magneti-
Es importante resaltar que el empleo de datos sedimen- tarios no es ideal. Por lo tanto, el esfuerzo debe enca- minarse hacia la obtención de la curva maestra de refe- rencia para Colombia y áreas adyacentes.
Agradecimientos
El equipo de investigación de la Universidad de Antioquia agradece a la Vicerrectoría de Investigación de la UdeA y al CODI el apoyo financiero para el desarrollo de la investigación «Economías de subsistencia y aprovechamiento de recursos. Investigación arqueológica en el área de influencia del caño Rabón (Depresión Momposina)» de la convocatoria programática. Este trabajo fue apoyado por los proyectos CONACYT n.* 252149 y UNAM-PAPITT n.* IN101920.
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O ARQUEOLOGÍA IBEROAMERICANA 46 (2020): 31-33. ISSN 1989-4104. https://laiesken.net/arqueologia/.
POSIBLE USO DE UN ARTEFACTO DE HUESO PROVENIENTE DE LA TUMBA 2 DEL EDIFICIO 23 DE YAXCHILÁN, MÉXICO Possible Use ofa Bone Artifact from Tomb 2 of Structure 23 in Yaxchilan, Mexico
Alla Kolpakova
Investigadora independiente, Tuxtla Gutiérrez (Chiapas, México) (alita.k3gmail.com)
RESUMEN. Se presenta una propuesta sobre el uso de un artefacto de hueso labrado encontrado en el entierro de la señora lx K'abal Xook de Yaxchilán, México. Se propone que era una herramienta usada para la elaboración de tejidos.
PALABRAS CLAVE. Herramientas para elaboración de tejidos; cultura maya; artefactos de hueso labrados; lx K'abal Xook; Yaxchilán.
ABSTRACT. This article discusses a proposal for the use of. a carved bone artifact found in the burial of the Queen Lx Kabal Xook in Yaxchilan, Mexico. It suggests that it was used for weaving fabric.
KEYWORDS. Weaving tools; Maya culture; carved bone artifacts; lx Kabal Xook; Yaxchilan.
INTRODUCCIÓN
Como parte de la ofrenda de la tumba 2 del edificio 23 de Yaxchilán, donde, según los especialistas, posi- blemente fue enterrada la señora Ix K”abal Xook, esposa del gobernante Itzamnaaj Balam TIL, se encontraron nueve huesos incisos considerados como perforadores; seis de estos portan el nombre jeroglífico de Ix K'abal Xook (Mathews 1997: 276; McAnany y Plank 2001: 115). Sin embargo, al estudiar dos de los artefactos con el nombre de la referida mujer, David Stuart (2013) se mostró escéptico sobre su uso como sangradores debi- do a la apariencia obtusa de su punta, con lo cual coincido. Hasta la fecha no se cuenta con ninguna in- terpretación viable sobre la función de estos artefactos.
En la presente nota argumento, a partir de similitudes etnográficas y el contexto arqueológico de la ofrenda,
queno de los huesos tallados referidos ds Stuart era Figura 1. Posible herramienta prehispánica para tejido proveniente
en realidad una herramienta para tejer, en particular un — dela tumba2, edificio 23, Yaxchilán, Chiapas, México (adaptado separador de hilos (figura 1). de Stuart 2013).
Recibido: 12-7-2020. Modificado: 22-7-2020. Aceptado: 23-7-2020. Publicado: 30-7-2020.
Edited Published by Pascual Izquierdo-Egea. Endorsed by Alejandro Tovalín A. es Isabelle Sophia Pincemin D. English proofreading by Michael Pickard. Arqueol. Iberoam. Open Access Journal. License CC BY 3.0 ES. https://purl.org/aia/4603.
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HERRAMIENTAS CONTEMPORÁNEAS PARA TEJER HECHAS DE HUESO
Son varios los instrumentos que se usan en el proce- so de la elaboración textil entre los mayas, de entre los cuales hay tres principales que se elaboran en hueso: el peine, las agujas y el separador. Son confeccionados en hueso porque con este material resultan mucho más resistentes. En el caso de los mayas de Chiapas, solo uno se sigue elaborando en hueso: el separador de hi- los. Este instrumento es grueso, simple, rústico, de en- tre 10 y 15 cm de largo. Normalmente, se usa en la técnica del brocado como auxiliar para levantar y aco- modar uniformemente los hilos de trama adicionales (Morris 1991: 124). Su diferencia con las agujas con- siste en el tamaño y la forma: es más grueso y debe te- ner un extremo más ancho que el otro para el mejor agarre en la mano. Su punta es afinada pero no debe estar afilada, ya que puede dañar a los hilos delgados que suelen estar fuertemente estirados en el telar de cin- tura y pueden romperse con facilidad.
Aunque, entre los pueblos indígenas actuales, este tipo de herramienta no presenta ningún adorno, hace algunas décadas todavía se podían conseguir algunos ejemplares de estos instrumentos con una fina decora- ción, como los que se encuentran en la colección per- sonal de Kirsten Johnson: son diversos separadores de hueso para el tejido de gasa procedentes de distintos estados del sur y centro de México (figura 2) (Johnson 2015 109)
DISCUSIÓN
Los datos etnográficos han sido esclarecedores para la identificación de la función de diversas herramien- tas de hueso prehispánicas; fue así cómo se logró iden- tificar, en el sitio arqueológico de Naranjo, antiguas agujas largas que eran utilizadas para brocar (véase Dacus 2005). De la misma forma, los datos etnográficos pue- den aclarar también el uso del hueso labrado en cues- tión.
Como ya lo indicase Stuart (2013), este artefacto pre- senta una punta claramente obtusa, lo cual hace impo- sible su uso como sangrador. Por el contrario, este rasgo lo hace similar a las herramientas de tejer contemporá- neas, razón por la cual puede ser identificado como un separador de hilos.
Esta interpretación puede ser respaldada arqueoló- gicamente por el hecho de que este instrumento fue
Figura 2. Separadores indígenas contemporáneos de hueso para el tejido de gasas, México. Colección de Kirsten Johnson (adaptado
de Johnson 2015: 103).
enterrado con su propietaria. Entre los datos etnográ- ficos contemporáneos destaca que las mujeres mayas, a lo largo de su vida, estaban acompañadas de manera inseparable por sus instrumentos para tejer. Cuando las mujeres morían, era costumbre enterrarlas con su telar y todas las herramientas de tejer que utilizaron en vida: huso, peine, aguja e hilo (Guiteras Holmes 1986: 125).
Para los mayas actuales, la feminidad misma se ma- nifiesta en las labores de tejer; se dice que la mujer teje precisamente por ser mujer (Guiteras Holmes 1986: 51). Lo mismo ocurre con las mujeres de las élites pre- hispánicas, quienes se dedicaban principalmente a la ela- boración textil, por lo que no hay duda de que Ix K'abal Xook tejía su propia vestimenta —de la que es un ex- celente ejemplo su huipil mostrado en el dintel 24 de Yaxchilán—, auxiliada por un pequeño grupo de mu- jeres cortesanas (McAnany y Plank 2001: 96).
La acción de tejer es simbólica y contiene algunas de las características de ritos tales como la formalidad, la normatividad y la sacralidad (Kolpakova 2018: 32-33). Es posible que, para su realización, hubiera sido nece- sario recurrir a la protección de deidades que, en el caso de Ix K”abal Xook, era el dios O'Chahk, representado en el extremo ancho de la herramienta de hueso que nos ocupa (Stuart 2013).
Así, se puede suponer que Ix K”abal Xook participa- ba en rituales cortesanos de tejer en los que, acompa- ñada por algunas mujeres de la élite, elaboraba sus
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propias vestimentas protocolarias, demostrando así su tejer en señal de su pericia para elaborar espléndidos hábil capacidad como tejedora ante la corte de la ciu- atuendos, provista y amparada por las deidades patro- dad. Al fallecer, fue enterrada con sus herramientas de nas representadas en sus instrumentos.
CONCLUSIÓN
Tomando en cuenta tanto su contexto arqueológico como su gran similitud con herramientas contemporá- neas, se puede sugerir que el artefacto de hueso labrado discutido aquí no era un sangrador sino que, en realidad, fue una herramienta utilizada para la elaboración de tejidos.
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O ARQUEOLOGÍA IBEROAMERICANA 46 (2020): 34-44. ISSN 1989-4104. https://laiesken.net/arqueologia/.
LA IMPLEMENTACIÓN DEL SIG DE EXCAVACIÓN: EL CASO DE ESTUDIO DE LOS SITIOS LAS ORQUÍDEAS Y HUATAVIRO (IMBABURA, ECUADOR)
The Implementation of GIS in Excavation: The Case Study of the Las Orquideas and Huataviro Sites (Imbabura, Ecuador)
Carlos E. Montalvo Puente,* Eric Dyrdahl,? Matteo Cantisani,? Luca de Fabritiis,* Stefano Vinci ?
! Instituto Panamericano de Geografía e Historia, Sección Ecuador, Quito, Ecuador (cemontalvopGhotmail.com); ? Facultad de Ciencias Humanas, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, Ecuador (edyrdahl884Gpuce.edu.ec); * Institut fir Archáologische Wissenschaften, Ruhr Universitát, Bochum, Alemania (matteo.cantisani*rub.de); * Departamento de
Indología y Estudios sobre el Asia Central, Universitat Leipzig, Leipzig, Alemania (fabritiisCsaw-leipzig.de);
5 Investigador independiente, Roma, Italia (stefvinciOgmail.com)
RESUMEN. Este artículo se centra en la potencial apli- cación de los SIG (sistemas de información geográfica) a la gestión de las excavaciones arqueológicas. Partiendo de los casos de estudio de los yacimientos de Huataviro y Las Orquídeas (Imbabura, Ecuador), se plantea su utilidad y se estudian los retos y desafíos de la aplicación de estos sis- temas para almacenar, gestionar y analizar datos de la ex- cavación. PALABRAS CLAVE. SIG; fotogrametría;
documentación.
ABSTRACT. This paper focuses on the potential appli-
cation of GIS (Geographical Information Systems) to the management of archaeological excavations. Based on the case studies of Huataviro and Las Orquideas (Imbabura,
Ecuador), its usefulness is discussed and the challenges of the application of these systems to store, manage and ana-
lyze excavation data are studied. KEYWORDS. GIS;
photogrammetry; documentation.
INTRODUCCIÓN: LA IMPLEMENTACIÓN DEL SIG DE EXCAVACION EN ECUADOR
A partir de las décadas de los años setenta y ochenta del siglo XX, la implementación de los SIG (sistemas de información geográfica) como herramienta de aná- lisis comenzó a popularizarse en gran parte de los estu-
Las Orquídeas
0.2550 - 100 (5150 20: a y es
0252550 75, 1100 —
Las Orquídeas En y ON
20 Huataviro
; Q Área de investigación (Las Orquídeas] 2
Ar Material expuesto en perhles (Las eS
Figura 1. Mapas de los sitios estudiados.
dios interesados en el análisis del paisaje (Connolly y Lake 2009: 24-27; Lock 2000: XVI-XVIl; Scianna y Villa 2011: 337-339; Verhagen 2018: 12-13). No obs-
Recibido: 16-7-2020. Aceptado: 28-7-2020. Publicado: 4-8-2020.
Edited Published by Pascual Izquierdo-Egea. English proofreading by Valerie E. Bondura. Arqueol. Iberoam. Open Access Journal. License CC BY 3.0 ES. https://purl.org/aia/4604.
ARQUEOL. IBEROAM. 46 (2020) + ISSN 1989-4104
tante, su uso en la gestión de los datos generados du- rante el proceso de excavación se retrasará hasta finales de la década de los noventa, una vez que la aplicación de los SIG había demostrado su fiabilidad y adaptación a muchos de los campos que componen la praxis ar- queológica (Candelato et al. 2002; Connolly y Lake 2009: 62-67; D'Andrea 2003; Lock 2003: 110-123; Mascione 2006). Este tipo de herramientas digitales ha sufrido una notable expansión desde sus inicios, a pe- sar del grado de especialización que requiere su imple- mentación y la necesidad de uso de equipos topográfi- cos especializados (Connolly y Lake 2009: 97). La optimización derivada de este tipo de SIG fue grande- mente enriquecida con la aparición de vehículos aéreos no tripulados (VANT), llamados también drones co- merciales, a partir del final de la primera década del si- glo XXI (Campana 2017; Gutiérrez y Searcy 2016; Gutiérrez et al. 2016). De esta forma, los SIG aplica- dos a la excavación se han mostrado como herramien- tas tremendamente versátiles y adaptables, agilizando la investigación en el campo, acortando los tiempos necesarios para la documentación gráfica y permitien- do la gestión y análisis de la información recolectada (Connolly y Lake 2009: 62-65; D'Andrea 2003).
El uso de los SIG en la arqueología ecuatoriana tuvo una difusión lenta a caballo entre el final del siglo XX e inicio del XXI. Una de las primeras aplicaciones de es- tos sistemas, de mano de geógrafos, se registra en el le- vantamiento del inventario general de sitios arqueoló- gicos del Distrito Metropolitano de Quito, usándose únicamente para la generación de la cartografía temá- tica! (Jara y Santamaría 2009). Paralelamente en estos años, Delgado (2002: 58) y Cuéllar (2009) usaron pro- gramas de gráfica vectorial (AutoCAD) para el registro de sitios en el ámbito del estudio de paisajes culturales. Hacia finales de la primera década e inicios de la se- gunda del siglo XX, el SIG tenía un mayor uso, ligado principalmente a los estudios de paisaje y a la tutela (ver Herzog y Yépez 2015).
Los casos de estudio que presentaremos a continua- ción se constituyen como ejemplos pioneros en cuan- to a la implementación del uso de aplicaciones SIG durante el desarrollo de una excavación arqueológica en Ecuador. Los objetivos que motivaron el uso de este tipo de SIG se centraron en la necesidad de manejar de forma simultánea una gran cantidad de información de diferentes yacimientos, optimizar tiempo y recursos para
' Comunicación personal de E Mejía (Instituto Nacional de Patrimonio Cultural).
poder utilizar todos los datos de las áreas excavadas y disminuir el tiempo de documentación para su poste- rior interpretación. Además, analizaremos el esquema del modelo de gestión de excavación a través del SIG aplicado, resaltando su implementación metodológica en los sitios de Huataviro y Las Orquídeas, los cuales presentaron características muy diferentes entre sí.
LOS YACIMIENTOS DE HUATAVIRO Y LAS ORQUIDEAS
La tola Huataviro (San Antonio de Ibarra, Ecuador) es un yacimiento formado por los restos de una estruc- tura tumular construida en tierra y bloques irregulares de cangahua (sedimento volcánico compacto), donde ha sido posible documentar la realización de activida- des rituales y la disposición de sepulturas dotadas de un rico ajuar (incluyendo elementos en tumbaga de oro y ejemplares en Spondylus), con una cronología que va desde el 600 al 1300 d. C. (Dyrdahl y Speakman 2013: 218-219; Montalvo 2011: 25-27; Pazmiño 2014). En los últimos años se han sucedido diferentes campañas de excavación que han permitido conocer mejor este sitio. Entre los años 2009 y 2010, los trabajos realiza- dos por Pazmiño documentaron la superposición de diferentes pisos de ocupación con rellenos de construc- ción en bloques de cangahua (Pazmiño 2014). Poste- riormente, en el año 2014, los trabajos realizados por Montalvo y Dyrdahl intervinieron una zona al este de las áreas excavadas en los años 2009 y 2010 (figura 1, Huataviro, letra b) confirmando las observaciones rea- lizadas en el 2010 sobre la estratigrafía y los aspectos constructivos. La superposición de pisos y niveles de relleno define las progresivas intervenciones para agran- dar y construir un montículo más alto a lo largo del tiempo, sin embargo, no está claro si estas acciones es- tuvieron ligadas a eventos particulares o a la sucesión de los señores locales, quienes pueden haber usado la estructura como residencia (Montalvo y Dyrdahl, en preparación).
Los yacimientos arqueológicos no vinculados a la presencia de un sitio tipo tola no han sido objeto, tra- dicionalmente, de gran interés dentro de la historio- grafía de la sierra norte ecuatoriana. Por este motivo, el estudio del yacimiento de Las Orquídeas (San Anto- nio de Ibarra, Ecuador) se presenta como una novedad por su importancia y características. El sitio en cues- tión contiene una ocupación de carácter doméstico vin- culada con una importante área de producción en la
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que destaca la presencia de estructuras pirotecnológi- cas (áreas pluriestratificadas con niveles alternos de even- tos pirotecnológicos, ceniza volcánica —depositada antrópicamente—, niveles de carbón y estratos de re- lleno) y abundantes restos de manufactura artesanal (metal, concha Spondylus, madreperla, arcilla, obsidia- na, etc.), con una cronología que va desde el 800 al 300 a. C. (Dyrdahl 2017; Dyrdahl ez al. 2017; Montalvo 2016). El análisis de las áreas pirotecnológicas ha evi- denciado la presencia de hornos semiformales y even- tos de cocción a cielo abierto, probablemente destina- dos a la cocción de cerámica y al trabajo con metales (Dyrdahl 2017; Dyrdahl ez a/. 2017; Montalvo 2016: 57-77). La complejidad estratigráfica de los sitios ar- queológicos de Huataviro y Las Orquídeas, junto a las limitaciones derivadas de la escasez de tiempo y recur- sos materiales, nos llevó a diseñar una nueva estrategia de trabajo que permitiese asegurar la recolección de in- formación de calidad que no estuviese afectada por los condicionantes mencionados. De esta manera, se de- sarrolló y aplicó una metodología basada en el uso com- binado de SIG, equipos topográficos y fotogrametría; la cual nos permitió recoger una gran cantidad de da- tos con un alto índice cualitativo (Montalvo 2016; Dyr-
dahl 2017).
EL USO DE LA FOTOGRAMETRÍA PARA LA DOCUMENTACION EN EXCAVACIONES EN EL NORTE DEL ECUADOR
La fotogrametría no es una técnica con una amplia difusión dentro de la arqueología ecuatoriana, lastra- da, en nuestra opinión, por el alto nivel de especializa- ción y coste económico que suponía su empleo (con cámaras métricas de película). De hecho, apenas cabe mencionar su aplicación en el proyecto La Cadena-La Maná dirigido por Guillaume-Gentil (2013: 214) du- rante los años noventa del siglo pasado, así como tam- bién en las excavaciones conducidas por Guffroy (2004: 41) en la provincia de Loja a inicios de esta centuria. Entre los años 2009 y 2010, Montalvo aplicó esta téc- nica durante las excavaciones arqueológicas desarrolla- das en la tola Huataviro mediante el uso de cámaras digitales (no métricas), con las cuales se documentaron secciones de las áreas excavadas. Con ayuda de un pro- grama para fotocorrección (Perspective Rectifier 3.5, 2010), se procesaron las imágenes y se generaron perfi- les continuos para ensamblar y dibujar usando progra- mas de gráfica vectorial (Pazmiño et al. 2009: 10).
METODOLOGÍA: GESTIÓN DEL REGISTRO ARQUEOLÓGICO A TRAVÉS DE UN SIG Y DOCUMENTACIÓN DE LOS ESTRATOS POR ORTOFOTOS
La gestión de los datos procedentes de las excavacio- nes de Huataviro y Las Orquídeas tomaron como base la metodología desarrollada por Candelato et al. (2002) para la excavación de la Terramara di Montale (Móde- na, Italia). Esta metodología estaba compuesta por dos bloques separados: documentación e interpretación. La documentación, aquí resumida, se componía de siete pasos: 1) fotografía cenital, 2) tratamiento de la ima- gen con Photoshop, 3) generación física manual de un fotomosaico a partir de impresiones de las fotos, 4) mapeo con estación total, 5) corrección fotográfica para la generación de ortofotos y dibujo con software CAD, 6) generación de las bases de datos y 7) generación de planimetrías en SIG. La interpretación, en cambio, se componía de dos pasos: 1) interpretación de datos y 2) aplicación de análisis. Esta metodología ha mostrado, con el paso de los años, gran versatilidad y adaptabili- dad, siendo aplicada en investigaciones de diferentes sitios arqueológicos alrededor del mundo con diferen- tes características y cronologías (Cantisani 2015; Borgi et al. 2012; Marcucci 2008; Valese 2017: 46-52).
Es necesario especificar que las modificaciones apli- cadas a la metodología de Candelato et al. (2002), im- plementada en los yacimientos de Huataviro y Las Orquídeas, corresponden a la integración de herramien- tas en los SIG, a la mayor disponibilidad y masifica- ción de equipos topográficos más precisos (GPS de alta precisión y estaciones totales) y a la movilidad, poten- cia y autonomía de los ordenadores disponibles. Esto ha producido la fusión o eliminación de pasos y la in- tegración de otros nuevos. Por ende, el flujo de trabajo que compone la metodología aplicada toma los dos bloques de Candelato ez al. (2002) y los subdivide en cuatro puntos, con gran diversidad de pasos en su inte- rior, ensamblándolos de manera diferente y funcional con los sitios investigados o con las preguntas de inves- tigación (Porter 1996). Finalmente, como se señaló en el apartado anterior, las modificaciones del interior del modelo de trabajo propuesto estuvieron ligadas a la ges- tión y tipología del yacimiento.
En el flujo de trabajo, la obtención de datos (punto 1, esquema 1) y el montaje del SIG (punto 2, esquema 1) son pasos que están estrechamente ligados y com- portan una contemporaneidad, no solo porque de esto depende la documentación de los estratos que se van
a
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1. OBTENCIÓN DE DATOS
Control de documentación Generación de documentación Control y obtención de disponible para el sitio de la temporada actual capas con otro tipo de (temporadas anteriores) información útil
Informes de A investigación .
¡ [Diarios de campo
| 1 | ! 14) N Er — t«- -lfichai e] ' | , | Fichajes y diarios de | Enajes Y ¡ ¡] Ya] campo | matrices de Harris 2 ¡ , I ¡ >| Material publicado | —» Ll o o 1 A ii o dl pan ---- E O =--. ] de 0 la ad e Capas con información 1 excavación (triangulación) pa 1 ¡ geográfica I r=-=- Levantamiento topográfico 1 (superficie actual) Capas de catastro | Delimitación eláre ( Ñ Cuadriculado al ARE oMpatos 1 arqueológicos 1 Sl Levantamiento topográfico E ] (estratos removidos) Software bel | és ) 1 precisión Mapeo de puntos de interés topográfico E (muestras, artefactos, etc.) Z
Shapefiles (puntuales)
Toma de puntos de mapeo (fotocorrección) aida
Fotografía de los fotocorrección
I . Y
I
Asta telemétrica Cámara digital Fotografía de los estratos bale punto:
I
o niveles removidos (modelo 3D)
2. MONTAJE DEL SIG
Montaje secuencial de la información generada en un SIG(Arcgis, Ogis. etc.)
3.ELABORACIÓN DE DATOS EN 3D Y CREACIÓN DE LAS SHAPEFILES
Generación de curvas de nivel (contour tool) Generación de TIN
Reconstrucción de superficies
Visualización de secciones y de puntos de interés en altura.
4. IDENTIFICACIÓN DE ELEMENTOS DE INTERES / FICHAJE, ANALISIS E INTERPRETACIÓN
Aplicación de análisis espaciales según el interés
Asociación de las shapefile a bases Interpretación
de datos externas
Generación de cartografía
temática
Esquema 1. Cuadro de flujo de trabajo (basado en Montalvo 2020: 37) aplicado a los casos de estudio.
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EXCAVACIÓN
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Legend 0 ps_14
$ ps_palos alineacion
triangulos_topograficos
Figura 2. Red de polígonos topográficos del sitio Las Orquídeas, Imbabura. Izquierda: combinación de estación total más GPS; derecha: uso de estación total.
removiendo (documentación de campo), sino porque esto permite controlar que la información levantada sea precisa y no presente márgenes de error que la corrom- pan. La elaboración de datos en 3D (punto 3, esquema 1), el uso de interrogación del SIG y los análisis espa- ciales (punto 4, esquema 1) pueden ser realizados como procesos en el laboratorio y no comportan una indis- pensable urgencia y contemporaneidad con los pasos anteriores. De hecho, es recomendable realizarlos cuan- do la información estratigráfica, el manejo de muestras y, en parte, las interpretaciones preliminares han sido ya desarrolladas con el fin de cotejarlas según el com- portamiento de la información recolectada.
La obtención de datos (punto 1, esquema 1) requi- rió una revisión de la documentación física disponible para el sitio. Durante los trabajos de campo, inicialmen- te se establecieron los puntos datum físicos para for- mar una red de polígonos topográficos que sirvieran
de soporte a la nube de puntos con los datos de excava- ción. La digitalización de esta red se realizó con la ayu- da de equipos topográficos como la estación total y los GPS de alta precisión. Los puntos datum físicos sirvie- ron para montar y alinear la estación total y, por ende, fueron establecidos como puntos fijos permanentes, ina- movibles y útiles para referenciar en el sistema de polí- gonos las áreas excavadas y los hallazgos. Respecto a la construcción de los polígonos de los puntos datum, hay dos formas en que la misma se puede manejar: georre- ferenciada y no georreferenciada (figura 2).
La construcción del polígono georreferenciado par- te del conocimiento de las coordenadas geográficas de los puntos datum. La metodología empleada en las ex- cavaciones de Las Orquídeas y Huataviro consistió en obtener las coordenadas usando un GPS de alta preci- sión y refinar las mismas con la estación total. La red georreferenciada permitió situar en un contexto geo-
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gráfico real los hallazgos para, posteriormente, combi- narlos con capas de geoservicios disponibles y contex- tualizarlos con las características de las cercanías del área de investigación (climáticas, geológicas, meteorológi- cas, geográficas, etc.; figura 2). Por otro lado, la cons- trucción del polígono no georreferenciado usa coorde- nadas espaciales no geográficas (punto datum 1: O este, 0 norte y 0 cota) con la finalidad de crear un sistema único en su interior. Cabe resaltar que, aunque el siste- ma no está georreferenciado, esto no significa que los datos del interior sean inconsistentes o presenten erro- res. En un segundo momento, con la ayuda de puntos conocidos y/o coordenadas GPS de alta precisión, se puede georreferenciar el sistema —en el caso de exca- vaciones urbanas, los datos del catastro y las líneas de fábrica ayudan a calibrar las coordenadas.
Una vez construido el polígono, se procedió al regis- tro de los límites de las áreas de excavación y/o el cua- driculado que se aplicó para referenciar los hallazgos. Después, se tomaron las cotas para registrar la topogra- fía moderna del área a intervenir.
Durante el proceso de excavación se requirió la com- binación de equipos topográficos y fotográficos, que supusieron una inestimable ayuda para conseguir una detallada documentación de cada hallazgo. Se predis- pusieron fichas y diarios de campo para la estación to- tal con códigos y nombres, con el fin de organizar los puntos tomados sin causar confusión para, posterior- mente, relacionar estos con la información levantada en campo (por ejemplo, punto de muestreo de carbón, punto de cota, etc.). En base a lo anteriormente expues- to, se procedió a tomar los puntos de interés, los pun- tos de cota, los puntos de límites de estrato y los pun- tos de rectificación cada vez que se removió un estrato.
El repertorio de equipos fotográficos usados incluyó una cámara digital con un asta telemétrica para foto- grafiar los espacios a mapear (de preferencia con con- trol remoto). Aunque el uso de la cámara con asta es aplicable en áreas pequeñas (ideal para mapear áreas entre 1 y 4 m?) tanto como en áreas grandes (Cardare- lli ez al. 2017), la dificultad de aplicarla a áreas grandes radica en la gran cantidad de puntos y fotos que se debe manejar. La opción más cómoda para mapear áreas grandes es el uso del dron. El dron permite fotografiar en alta resolución alturas mayores y, por ende, manejar menos fotos y menos puntos de estación (se requiere un mínimo de 4 puntos dentro de una foto para corre- girla, esquema 2). Independientemente de la elección del software,? la mayoría de estos pide la selección de las fotos a corregir, el ingreso de los puntos de correc-
DATOS
Coordenadas de Estación Total (Georeferenciadas o no)
Fotografía (DRONE o asta telemétrica)
Ñ
ELABORACIÓN
Programa para fotogrametría en ejemplo Photometric 2009)
ES
)
CARGADO EN EL SIG (en ejemplo arcGlIS)
RESULTADO
Fotoplano
Esquema 2. Pasos para la elaboración de un
fotoplano de planta (Las Orquídeas).
ción (tomados con estación total), la marcación de es- tos en los puntos identificables en la foto (normalmente se usan tapas con clavos) y, finalmente, se generan las ortofotos que pueden ser cargadas en el SIG.
Las secciones del área de excavación fueron documen- tadas con dos métodos: la fotocorrección geométrica con ejes y el mapeo con la ayuda de la estación total. La fotocorrección geométrica en base a ejes y distan- cias permitió la corrección de las distorsiones de las fotos en base al uso de un mínimo de 4 puntos señalados en la sección expuesta, los mismos que formaban una fi- gura cuadrada o rectangular de la cual se conocían las medidas. El mapeo de la sección con la estación total, en cambio, usó coordenadas críticas tomadas sobre la
? La necesidad del uso de los puntos de control dependerá del software que se use para la fotocorrección. En el caso del software Photometric (versión 2009) son necesarias, como mínimo, cuatro coordenadas de corrección. Los programas Autodesk Recap (21.0, 2020), Agisoft PhotoScan (1.6.3, 2020) y ESRI Drone-to-Map (1.3.2, 2019) permiten elaborar de forma directa, con las coor- denadas tomadas por el dron, tanto imágenes como ortofotos, así como modelos tridimensionales (DEM). Por otro lado, también posibilitan añadir los puntos de control para mejorar la precisión de las imágenes generadas en cuanto a corrección y ubicación geo- gráfica.
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línea que se deseaba mapear, siendo posteriormente proyectadas en el SIG (herramienta ArcScene de Arc- GIS versión 1.5, 2018) y exportadas como imagen. El paso final, independientemente del método elegido de entre los anteriormente expuestos, fue el dibujo de las secciones con ayuda de un programa de gráfica vecto- rial (Adobe Illustrator versión CC, 2014) (esquema 3).
Volviendo a los datos recolectados durante el traba- jo de campo (esquema 1, punto 1), los mismos no pue- den ser almacenados y gestionados sin el montaje del SIG (esquema 1, punto 2). Fue imprescindible, por ende, comenzar con el SIG configurado, es decir, tener ya listas las bases de datos con los campos a relacionar de las fichas (aunque vacías); tener organizadas las car- petas de destino para descargar los datos y contar con un registro general para la gestión de los datos vecto- riales/raster (shapefiles en el caso de usar un software
DATOS
Fotografía y medidas entre
las marcas (tapas rojas) A
Foto corregida, cargada y dibujada fi con programas de gráfica vectorial ki (en ejemplo Adobe Illustrator)
como ArcG]S), fotos, puntos y datos. Durante los tra- bajos de campo, en cambio, se procedió a descargar constantemente los puntos de la estación, almacenar las fotos de manera ordenada y generar regularmente la documentación (ortofotos, planos, capas vectoriales, etc.) sin dejar que la misma se acumulase. En situacio- nes específicas relacionadas con contextos particular- mente complejos, se procedió a la generación de la do- cumentación en el campo antes de remover cualquier elemento.
La continua inserción de datos del SIG de excava- ción permitió la revisión de la documentación según se fueron desarrollando los trabajos de campo. Esto hizo posible recuperar información para la toma de decisio- nes sobre cómo proceder, constituyéndose además en la documentación y memoria de excavación del yaci- miento (figura 3).
ELABORACIÓN
Corrección en base a ejes verticales y horizontales (en ejemplo Photometric 2009)
RESULTADO
Perfil exportado
+0
A rs
Ns
.
7
SS ».. e > 5
> A.
xy
40
DATOS
Estratos mapeados con estación total (Proyectados en ArcScene)
Esquema 3. Pasos para la elaboración de un fotoplano de perfil (Huataviro).
40
Me Lól Ven Socios huet jdeior Cespreceneg Calamar Windows Help pus A RaÑNo 3.» ¡k-
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Figura 3. Proceso de recolección de datos en el campo con estación total y nube de puntos, sitio Las Orquídeas.
La elaboración de datos en 3D (punto 3, esquema 1) fue desarrollada sucesivamente con los trabajos de campo. Se recuperaron los datos topográficos (sobre todo de cotas) de los estratos removidos, con los cuales se generaron modelos y proyecciones 3D. La visualiza- ción de estos datos en los visores nos permitió recons- truir la forma de estos con fines didácticos e interpre- tativos. Este tipo de elaboraciones ayudó a mejorar el entendimiento sobre la disposición de la estratigrafía en el sitio y a comprender de mejor manera los elemen- tos estructurales. Además, también nos permitió anali- zar adecuadamente la distribución espacial de los ha- llazgos importantes en los ejes X, Y, Z.
Finalmente, tenemos la consulta del SIG, los análi- sis espaciales y las interpretaciones (punto 4, esquema 1). Con la ayuda de las herramientas de análisis del SIG, interrogamos al sistema sobre la distribución de los ele- mentos mapeados, tanto en área como en profundidad.
También se analizaron las conexiones espaciales de de- terminados hallazgos entre estratos y la relación entre estos últimos en cuanto a su formación. Este paso se constituyó como una herramienta muy importante para apoyar el proceso de interpretación de las evidencias recuperadas, ya que permitió la correlación de datos recuperados en diferentes espacios y profundidades.
Este estudio propone el uso del flujo de trabajo em- pleado en los dos casos de estudio expuestos como un modelo inicial que puede servir como base para orga- nizar un SIG aplicado a la excavación. La adaptabili- dad de la organización del trabajo presentado requiere que el mismo deba ser calibrado y amoldado a las ne- cesidades de investigación y características del yacimien-
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to donde se pretenda aplicar. Los retos principales plan- teados en los sitios de Huataviro y Las Orquídeas fue- ron la gestión de una gran cantidad de información y materiales, la necesidad de excavar dos sitios diferentes simultáneamente y el poco tiempo disponible para ha- cerlo.
La metodología expuesta se mostró adaptable y fá- cilmente aplicable: la organización del trabajo plantea- da (esquema 1) nos permitió el manejo de grandes can- tidades de información y facilitó la documentación eficiente en los yacimientos en cuestión. La rápida do- cumentación de los sitios (comparada con la documen- tación manual) permitió la optimización de recursos y mejoró el desempeño de la excavación. Finalmente, al cabo de varios años posibilita revisar las áreas excavadas con los datos obtenidos, aún de manera eficiente, para compararlos con nuevas áreas investigadas (en el caso de Las Orquídeas) o áreas anteriormente intervenidas (en el caso de Huataviro).
La aplicación de la metodología expuesta mejoró la calidad de la documentación, volviéndola más precisa y menos subjetiva al ojo del dibujante (como en el caso del dibujo manual de los contextos). Abrió la posibili- dad de confrontar información en 2D y 3D y, por ende, observar, de manera más fácil e intuitiva, las evidencias en nuevas perspectivas, tomando en cuenta las profun- didades y reconstrucciones de la estratigrafía y las even- tuales estructuras presentes. Las herramientas de análi- sis del SIG nos permitieron corroborar información y analizarla con el fin de mejorar las interpretaciones so- bre topografía, distribución de materiales y formación estratigráfica. En cuanto a los yacimientos estudiados, esta metodología facilitó y enriqueció con nuevos ele- mentos las interpretaciones realizadas sobre los contex- tos estudiados, permitiendo cubrir las relaciones entre
Agradecimientos
estos tanto en profundidad como en área. Esto resultó ser de gran utilidad en Las Orquídeas, donde fue nece- sario reconstruir la secuencia debido a la destrucción parcial de la misma, principalmente de los estratos su- periores (Montalvo 2016: 57-81). En el caso de Hua- taviro nos permitió relacionar la estratigrafía, las fechas y los materiales con las intervenciones realizadas en 2009-2010, sobre todo las evidencias de la US11 vin- culadas con el Rasgo 1 (Montalvo 2014: 21-23; Paz- miño et al. 2009) datadas en 600-800 d. C. Esto se lo- gró, tanto en Las Orquídeas como en Huataviro, gracias al análisis de las ortofotos, las capas generadas con in- formación y las capas puntuales de muestreo relacio- nadas con las dataciones radiocarbónicas.
Finalmente, los modelos 3D creados (77N) y los análisis espaciales aplicados nos permitieron la recons- trucción y análisis de las estructuras pirotecnológicas y de sus áreas circundantes en Las Orquídeas, y de los procesos constructivos y contextos funerarios en Hua- taviro.
En Las Orquídeas, los 7/N se usaron para recons- truir y documentar las áreas con actividades pirotecno- lógicas, permitiéndonos analizar los hornos, tanto en su forma como en la pendiente, además de la distribu- ción de elementos como moldes y restos metálicos. En base a esta información, fue posible conjeturar que esta área productiva se localizaba probablemente en una zona limítrofe del poblado (Dyrdahl ez al. 2017; Dyr- dahl 2017: 177-193; Montalvo 2016: 57-81). En Hua- taviro, en cambio, se usaron las cotas para comparar la variación de profundidades de los pisos respecto al mo- delo TIN de la tola; esto permitió observar el patrón de crecimiento en altura de la estructura e identificar de mejor manera las asociaciones entre las tumbas y los pisos compactados (Montalvo 2014: 17-22).
Nuestro más sincero agradecimiento a los profesores Tomás Cordero, Andrea di Renzoni, Andrea Cardarelli, Paola Piana Agostinetti, Maurizio Cattani, María Fernanda Ugalde, María Auxiliadora Cordero y a Daniele Deidda,
Francisco González y Oscar Cajas, colaboradores de estas campañas de excavación. A Emanuele Lapadula por sus
consejos en cuanto a los programas gráficos y a Adriano Bellavita por su ayuda con la programación de la base de
datos inicial. Un agradecimiento especial a Immacolata Valese, María Elena Castiello, lvonne Ortiz, Luis Rodríguez,
Isaac Falcón, Pablo Quelal y Valeria Rivera por sus observaciones y comentarios al borrador de este trabajo.
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PAISAJE ARQUEOLÓGICO Y PATRÓN DE ASENTAMIENTO EN LA CULTURA BOLAÑOS Archaeological Landscape and Settlement Pattern in the Bolaños Culture
María Teresa Cabrero G.
Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, México
(cabrerotBunam.mx)
RESUMEN. En este trabajo se explica el patrón de asentamiento local y regional que dio origen al desarrollo de la cultura Bolaños. Se explican también los hechos acaecidos durante más de mil años desde la colonización de la región
hasta su desaparición.
PALABRAS CLAVE. Paisaje arqueológico; patrón de asentamiento; cultura Bolaños.
ABSTRACT. This paper explains the local and regional settlement pattern that gave rise to the development of the Bolaños culture. lt also discusses the events that occurred from the time the region was colonized up until the disappearance of the Bolaños culture, a period spanning more than a thousand years.
KEYWORDS. Archaeological landscape; settlement pattern; Bolaños culture.
INTRODUCCIÓN
El patrón de asentamiento se refiere al modo en que vive y se desarrolla el hombre en un medio ambiente natural; tal definición la propuso y aplicó por primera vez Gordon Willey en 1953, añadiendo: «el estudio del patrón de asentamiento ofrece un punto de partida es- tratégico para la interpretación funcional de las culturas arqueológicas...» (Willey 1953: 1).
Desde entonces, diversos autores han ido amplian- do el postulado de Willey (Sanders 1971; Rouse 1972; Ashmore y Willey 1981; Trigger 1978 y muchos más), incluyendo cada vez más problemáticas sociales, cultu- rales, tecnológicas e ideológicas hasta integrar el «paisaje arqueológico» como uno de los factores más importan- tes en el estudio del patrón de asentamiento.
Para Knapp y Ashmore (1999), el paisaje expresa las interrelaciones entre la gente, los lugares, las caracterís- ticas y los vestigios o huellas en el espacio a través del
tiempo (1999: 2). Son mucbas las discusiones sobre el «paisaje arqueológico», sin embargo, todas ellas se re- ducen a tratar el patrón de asentamiento como lo plan- teó originalmente G. Willey, con adiciones que atañen a las problemáticas que plantea una cultura hoy des- aparecida.
En este trabajo se tratará el patrón de asentamiento con todas y cada una de las variables planteadas por los diferentes autores interesados en el tema, procurando incluir la definición de «paisaje arqueológico», de moda hoy en día.
El patrón de asentamiento —concebido como el análisis y la interpretación de todos los datos disponi- bles de una sociedad humana desaparecida (ecológicos, tecnológicos, etnológicos e históricos) hasta llegar a in- ferencias sociales, políticas, económicas, religiosas y demográficas— será la herramienta que utilice el ar- queólogo ante la imposibilidad de conocer el «todo»
de la cultura bajo estudio (Cabrero 1989: 255).
Recibido: 4-8-2020. Aceptado: 12-8-2020. Publicado: 24-8-2020.
Edited Published by Pascual Izquierdo-Egea. English proofreading by George Chambers. Arqueol. Iberoam. Open Access Journal. License CC BY 3.0 ES. https://purl.org/aia/4605.
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Figura 1. Sitios en el valle de Valparaíso e inicio del cañón (Zacatecas, México).
Habrá que señalar la existencia de dos tipos de pa- trón de asentamiento: local y regional. El primero in- cluye la unidad habitacional, sus áreas de actividad y la distribución de cada vivienda dentro del sitio. El pa- trón de asentamiento regional se refiere a las regulari- dades formadas por la distribución de múltiples lugares donde vivió la gente y llevó a cabo sus actividades (Kowalewski 2008).
Dicho en otras palabras, obedece a la distribución de las comunidades que comparten determinados ras-
gos hasta formar una misma cultura. En este trabajo se tratarán ambos tipos de patrón de asentamiento que presentó la cultura Bolaños, ubicada a lo largo del ca- ñón que lleva su nombre. Dicho cañón corre de norte a sur a partir del final del valle de Valparaíso, situado al este del estado de Zacatecas, y se dirige hacia el sur pe- netrando en el estado de Jalisco. En el fondo del cañón corre el río que lleva su nombre hasta su desemboca- dura en el río Grande de Santiago, en los límites con el estado de Nayarit.
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La investigación arqueológica se inició con el reco- rrido de superficie en el valle de Valparaíso, desplazán- dose hacia el sur hasta llegar a su final. Durante una primera etapa se localizaron 69 sitios y, en la segunda, 27; todos estaban ubicados en ambos lados del cañón (Cabrero 1989; Cabrero y López 2002) (figuras 1 y 2).
La tercera etapa de esta investigación correspondió a la selección de varios sitios para su excavación. En el valle de Valparaíso y sus alrededores se excavaron 8 si- tios y, continuando hacia el sur, se excavaron 5 sitios más, dos de los cuales fueron los más importantes de la región. La excavación de todos ellos fue de tipo exten- sivo, logrando recuperar una gran cantidad de datos de índole social, económica e ideológica; a través de los cuales se identificó un cambio cultural con la posible
penetración de dos migraciones provenientes del norte de México (Cabrero y Valiñas 2001; Cabrero 2019).
PATRÓN DE ASENTAMIENTO LOCAL
Para el periodo 1-500 d. C. se identificó a lo largo del cañón un patrón de asentamiento local dominan- te. Se trataba de conjuntos circulares; cada círculo esta- ba formado por plataformas rectangulares y una pequeña, central y de forma circular. La mayoría se colocó en lo alto de los cerros, lo cual hacía difícil su acceso. Otra característica identificada fue la de presen- tarse en parejas, es decir, uno frente al otro en ambos lados del río. Otro rasgo más fue el tipo de conjuntos: unos cerrados completamente y otros presentando un espacio abierto que permitía su acceso. Cabe aclarar que la arquitectura que presentaron todos los sitios era mucho más modesta que la del centro de Jalisco (Weigand y Beekman 1998), lo cual podría tener su origen en varios factores: 1) la diferencia de ambiente natural; 2) la diferencia en el paisaje orográfico que les impediría tener grandes extensiones planas donde cons- truir; 3) los grupos colonizadores no tendrían la mano de obra suficiente para llevar a cabo construcciones muy grandes. Por todo lo anterior se verían en la necesidad de adaptar y reproducir su bagaje cultural según las nuevas necesidades. Sin embargo, lograron multiplicar su cultura completamente, incluyendo la ideología y la cosmovisión de origen plasmada en las tumbas de tiro.
Este tipo de patrón fue reconocido en el centro de Jalisco, asociado con tumbas de tiro. Ambos rasgos es- tán presentes en los sitios del cañón, por lo cual se pro- puso que los colonizadores del cañón habrían sido enviados desde esa región con la posible finalidad de
1me*g0 103%: 102%30
2205 —
Las Bocas
Cerro Prieto
22%00
Chimaltitan
El Chino
2145 —
104%0 103%5
Figura 2. Sitios en la parte central y sur del cañón.
establecer contacto con el área de Chalchihuites, don- de se explotaba la piedra verde tan codiciada por todos los pueblos prehispánicos. Sin embargo, los coloniza- dores se enfrentaron con un ambiente natural muy dis-
A
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tinto a la región de origen; mientras que en el centro de Jalisco existía un clima templado, abundante agua con vegetación variada y escasos accidentes topográfi- cos, en el cañón encontramos el extremo contrario. En este último había escasos lugares planos donde asen- tarse, el clima era cálido y seco, con vegetación de xe- rófitas principalmente y el agua solo existía en el río. En cambio, en el valle de Valparaíso, situado fuera del cañón, el terreno presentaba pocos accidentes topográ- ficos y el clima era templado, aunque la vegetación no era muy distinta a la del cañón.
Los sitios localizados en los alrededores de este valle ocuparon la parte alta de los cerros existentes y el inte- rior del valle; estos últimos, por desgracia, han desapa- recido, quedando únicamente las tumbas de tiro, muy destrozadas.
En este trabajo mencionaré únicamente los sitios de mayor importancia; con ello me refiero a los que pre- sentaban un patrón de asentamiento identificable como tal, ya que hubo varios en donde solo permanecieron algunas estructuras habitacionales, que formaban par- te de una posible aldea dependiente del centro cívico ceremonial reflejado en los conjuntos circulares.
En la entrada del cañón se localizaron dos sitios, uno frente a otro, situados en ambas mesas altas. El prime- ro, conocido como La Florida, se encuentra sobre la meseta alta del lado este; aun cuando había sido muy saqueado, todavía conservaba los rasgos distintivos del patrón de asentamiento y, sobre la ladera este, presen- taba siete tumbas de tiro construidas sobre toba volcá- nica, motivo por el cual se conservaban en muy buen estado (Cabrero 2016a: 4-18).
El segundo sitio se ubica frente al anterior. Se le co- noce como Las Pilas del Álamo. Presenta 9 plataformas de diferente tamaño alrededor de una plataforma cir- cular central. Hacia el norte, el conjunto está cerrado por tres hileras de piedras que se interrumpen para de- jar un estrecho pasillo con el propósito de acceder al interior del conjunto (Cabrero 1989: 165-171).
En la parte superior del cerro denominado El Cha- cuaco se localizó un sitio que presenta dos conjuntos circulares: cada uno se compone de 10 estructuras rec- tangulares alrededor y una pequeña plataforma circular en el centro; cada conjunto se encuentra en un nivel diferente unido mediante una rampa de acceso (Cabrero 19895127).
El siguiente sitio importante se denominó El Salto. Está ubicado sobre un cerro. El conjunto muestra 9 es- tructuras rectangulares y una más con divisiones inter- nas. Las laderas del cerro fueron niveladas y ocupadas
por una gran cantidad de estructuras habitacionales, lo cual se interpretó como una aldea cuyo centro ceremo- nial fue colocado en la parte superior.
Hacia el norte del valle de Valparaíso existe una sie- rra que delimita el valle; en su parte superior se descu- brió un conjunto circular con 10 estructuras rectangu- lares y una central de forma circular. Este sitio es de muy difícil acceso, por lo que debió de ser una especie de santuario desde el que se observaba todo el valle (si- tio El Capulín).
Las elevaciones situadas dentro del valle de Valparaí- so fueron ocupadas; muestran terrazas artificiales con restos de estructuras habitacionales. Se localizaron más sitios en los alrededores del valle; todos muestran con- juntos circulares fragmentados por el paso del hombre y el tiempo.
Hacia el sur, ya dentro del cañón, se llega al siguien- te valle, muy pequeño, cuya población se conoce con el nombre de Mezquitic (Cabrero 2019). A lo largo de este tramo se encuentran dos sitios que vale la pena describir. El primero se denomina Totuate por formar parte de la ranchería que lleva su nombre. Este sitio lo trabajó Charles Kelley en 1960 (Kelley 1971: 768-801). Se trata de un conjunto circular ubicado en el extremo norte de la mesa que delimita el río. Presenta 5 estruc- turas grandes, dos pequeñas y un montículo circular alto en el centro. El conjunto muestra un muro alrede- dor del patio y las estructuras se colocaron dejando un pequeño espacio a manera de banqueta. Hrdlicka pu- blicó en 1903 un croquis muy rudimentario; sin em- bargo, este autor hizo un pozo en la estructura circular central, donde encontró huesos humanos quemados, trabajo en concha marina y una gran variedad de cerá- mica, entre la que sobresale el tipo clossonné que mu- chos años después Kelley descubre en sus excavaciones en Alta Vista (Hrdlicka 1903; Kelley y Kelley 1971).
El segundo, llamado Cerro Prieto, se ubica en la mesa alta del cerro que lleva su nombre, frente a Totuate. En realidad fueron dos conjuntos circulares: el primero se colocó sobre una mesa del cerro y el segundo sobre la parte más alta del mismo cerro; ambos se unían me- diante una serie de terrazas con un acceso formado por una pequeña rampa (Cabrero 1989, 2019).
El conjunto ubicado en la mesa del cerro mostró 6 estructuras de distinto tamaño alrededor del patio cir- cular y, en medio, un montículo circular alto; el acceso al conjunto ocupaba un gran espacio orientado hacia el este, tratándose de una rampa empedrada. Se excavó la estructura orientada al norte, descubriendo que co- rrespondía a un edificio con dos cuerpos y fachada
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estucada. El segundo conjunto presentó seis estructu- ras de diferente tamaño con acceso abierto hacia el este también. A este sitio solo se le practicó una cala de aproximación en el montículo central. La excavación proporcionó la evidencia de que se trataba de una pla- taforma circular con un muro recto de piedra; al atra- vesar dicho muro, se encontró un entierro humano acompañado de un fragmento de figurilla hueca. La plataforma fue remodelada adosando una rampa de acceso (Cabrero 2019).
En la parte central del cañón se localizó, sobre la margen del río, el sitio de Pochotitan; se trataba de un conjunto circular cerrado con nueve edificios alrede- dor y una plataforma circular en el centro del conjun- to. Es el de mayor tamaño de la región; se ubica frente al sitio El Piñón, que resultó ser el centro de control más importante de la región (Cabrero 2019).
Pero, ¿cuál fue la función de los sitios descritos (con- juntos circulares)? Aun cuando no conocemos a cien- cia cierta el cometido que desempeñaron, considero que debieron de ser centros cívicos ceremoniales por varias razones:
1) El lugar geográfico donde se encuentran, en la cima de los cerros, aislados pero con unidades habitaciona- les en las laderas.
2) El círculo se forma con estructuras rectangulares de varios tamaños; lo cual sugiere que tenían diversas funciones relacionadas con las normas sociales y reli- giosas que el grupo observaba.
3) El recinto presenta una sola entrada al interior, lo cual sugiere que el acceso era restringido; es decir, la población, en general, solo accedía en determinadas oca- siones.
4) Todos los conjuntos muestran una plataforma cir- cular en la parte central, utilizada para llevar a cabo de- terminadas acciones muy específicas, de acuerdo con el hallazgo en Cerro Prieto.
Todo lo anterior demuestra que la función de estos conjuntos estaba relacionada con ceremonias cívicas y religiosas, a las que acudiría el pueblo cuando era lla- mado por las personas dedicadas al culto y los gober- nantes para realizar actos específicos; a excepción del sitio de Pochotitan, que siendo el más importante de la región y teniendo el centro de control frente a él, man- tuvo diversas funciones. Según los hallazgos, además de las actividades antes mencionadas, el conjunto también serviría para recibir y albergar a las caravanas de comer- ciantes y algunas de las habitaciones se utilizarían como bodegas para guardar las mercancías destinadas al in- tercambio comercial. Durante las excavaciones se en-
contró una gran cantidad de fragmentos de grandes ollas y vasijas, todos decorados (pintura y negativo). Fue el único sitio que presentó un taller de concha sobre la plataforma central; esta materia prima y los pequeños talleres de artefactos de obsidiana y pedernal descubier- tos en El Piñón fueron de vital importancia para man- tener activa la ruta comercial.
Respecto al probable origen de esta singular costum- bre que se extendió por el centro de Jalisco y subió al cañón de Bolaños, propongo una hipótesis utilizando una analogía etnográfica con el grupo étnico de los huicholes, habitantes esparcidos por Jalisco y Nayarit cuyo origen se desconoce.
Las costumbres de este grupo permanecen —muy posiblemente con cambios menores— desde su apari- ción durante el periodo colonial muy cercano a la con- quista española. El centro ceremonial, conocido como tukipa, consiste en un círculo de habitaciones cuya en- trada está hacia el este y, en el centro, existe una especie de altar. La habitación de mayor tamaño constituye el templo principal y las demás incluyen un lugar donde se encierra a los infractores de la comunidad (Neurath 2003).
Dicha analogía no es la primera en proponer algún tipo de reminiscencia prehispánica enfocada hacia la simbología sagrada reflejada en el arte huichol (Rodrí- guez 2009) o en el simbolismo de los recintos sagrados (Chinchilla 2014). El desconocimiento del origen pre- hispánico de este grupo étnico, y su presencia dentro del territorio donde se ubican los conjuntos circulares, sugiere la existencia de una estrecha relación cultural y la posibilidad de que fuesen los descendientes de esta costumbre prehispánica.
En esta ocasión se aborda la similitud arquitectónica observada entre el recinto ceremonial de los huicholes y el patrón circular de los sitios arqueológicos del ca- ñón de Bolaños. De acuerdo con los croquis presenta- dos, la forma y las estructuras rectangulares son muy semejantes a los centros ceremoniales de los huicholes (tukipas); la diferencia estriba en que algunos conjun- tos circulares de la cultura Bolaños muestran un mayor número de estructuras formando el círculo. Lo ante- rior podría deberse al paso del tiempo y a las necesida- des que debió de afrontar este grupo étnico.
Los grupos indígenas que habitaban la zona serrana de Zacatecas y Jalisco se vieron en la necesidad de refu- giarse en la parte más alta de la Sierra Madre Occiden- tal ante el embate español según las fuentes históricas (Tello 1891; Acuña 1988). De esa forma podría justifi- carse que los huicholes fueran uno de los grupos indí-
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genas que optasen por refugiarse en la Sierra Madre Occidental y, a su vez, descendieran de las sociedades que acostumbraban a tener centros ceremoniales cir- culares. Si estuviéramos en lo correcto, existiría una relación entre el tukipa de los huicholes y los conjun- tos circulares del cañón de Bolaños, ambos relaciona- dos con la cosmovisión y la ideología, puesto que fueron recintos sagrados únicos con áreas habitacionales dis- persas por el paisaje circundante.
El desconocimiento del origen de este grupo étnico y su presencia dentro del territorio donde se ubican los conjuntos circulares prehispánicos sugiere la existencia de una estrecha relación entre ambos grupos; atrevién- dome a sugerir que los huicholes son los probables des- cendientes de los grupos prehispánicos que, a la llegada de los españoles, se vieron en la necesidad de replegar- se a lo alto de la Sierra Madre Occidental para evitar ser conquistados. El prolongado aislamiento de varios siglos propició la conservación de sus costumbres, su- friendo cambios menores.
PATRÓN DE ASENTAMIENTO REGIONAL
El estudio del patrón de asentamiento regional per- mite:
a) Conocer la ubicación de los sitios e inferir por qué se establecieron en determinado lugar. En el caso de la región de Bolaños se descubrió que uno de los factores más importantes para fundar un pueblo fue la cercanía al río, pero se notó que, de tramo en tramo, los sitios se encontraban uno frente al otro. La explicación de este comportamiento se encontró en el establecimiento de la ruta de intercambio comercial que empleaba el río como vía de comunicación. Así, al pasar las caravanas de mercaderes, se tendría la oportunidad de efectuar el intercambio de mercancías y, a su vez, otorgar asisten- cia y descanso a las caravanas. Por otra parte, el río tenía un carácter manso y era navegable en ambos sentidos. Lo anterior justificaría la presencia de pequeños pue- blos en ambas márgenes del río para mantener el control de la ruta comercial, además de la cercanía al agua como líquido vital para el ser humano (Cabrero y López 2002; Cabrero 2019).
b) Introducirse en los cambios culturales que sufre una región a causa, principalmente, de la arribada de grupos extraños. Estos provocarían la imposición (pa- cífica o violenta) de nuevos rasgos sociales, económicos e ideológicos entre los antiguos habitantes de la región; lo cual permitiría establecer una cronología, reconocer
su posible procedencia y la influencia que ejercieron sobre la cultura antecesora.
En el caso de Bolaños hubo, por lo menos, dos in- cursiones que provocaron un cambio cultural que se reflejó en el patrón de asentamiento, la economía, la ideología reflejada en la costumbre mortuoria y, por consiguiente, en la cerámica (acciones que se observan desde la investigación arqueológica).
La invasión más antigua detectada fue la de grupos procedentes, muy probablemente, de la cultura Chal- chihuites en un momento de convivencia con la cultu- ra Loma San Gabriel, según los hallazgos en la zona de Mezquitic. Dicha invasión se detectó desde el sitio ubicado en el inicio del cañón (La Florida) y se exten- dió hasta el valle de San Martín de Bolaños, donde se habían asentado los colonizadores de la región y desde el que controlaban la ruta de intercambio comercial (los sitios de El Piñón y Pochotitan) (Cabrero 2016a, 2018; Foster 1995; Kelley 1995).
En estos sitios, el cambio se reflejó en el abandono de la costumbre de las tumbas de tiro, en el sistema cons- tructivo, en la cerámica y en dar auge a la ruta comercial, la cual se extendió hasta el sur de Jalisco. De esta época se tienen evidencias de figurillas de tipo Cerro García (Gómez y De la Torre 2005), descubiertas en la zona de Sayula, y vasijas con decoración champlevé apareci- das en la zona de Tizapan el Alto (Meighan 1968).
En la segunda incursión, los cambios fueron provo- cados por grupos provenientes del norte, identificados como tepehuanes del sur (Cabrero y Valiñas 2001); pero, al llegar al cañón, tomaron el nombre de tepeca- nos. Este grupo se asentó al sur del valle de Mezquitic, sobre un asentamiento anterior perteneciente, proba- blemente, a la cultura Bolaños, cuyos integrantes cons- truyeron un conjunto circular abierto hacia el este, aunque con una gran plataforma rectangular hacia el noroeste. Dentro de este grupo, se exploraron varias habitaciones en los alrededores, observando las diferen- cias del sistema constructivo (muros bien realizados con piedras careadas), mientras que los muros tepecanos se formaron con piedras sin labrar y estaban mal hechos.
Lo anterior denota que este grupo, aun cuando era sedentario, tenía un desarrollo cultural menor al de la cultura Bolaños. Sus miembros se asentaron sobre la ladera del cerro y, en la mesa superior, construyeron un centro ceremonial consistente en una gran plataforma rectangular; adosando al frente un montículo de for- ma circular que se interrumpía para dejar un acceso al interior del recinto en ambos extremos (su forma re- cuerda a una herradura), cerrando el círculo un montí-
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culo separado. Los tepecanos sobrevivieron hasta el prin- cipio del siglo XX. No existen pruebas de que se hubie- sen extendido por la región. Lo poco que se sabe de ellos se debe a Alden Mason, quien rescató sus costum- bres y creencias (Mason 1913, 1916, 1918). Durante nuestra investigación, Valiñas rescató el vocabulario que aún persistía del último sobreviviente hablante de esta lengua (Cabrero y Valiñas 2001).
c) En base a todo lo anterior y las excavaciones que se llevaron a cabo en los distintos sitios, se pueden pro- poner los periodos cronológicos que se sucedieron en la región; más aún si se cuenta con el respaldo de fe- chas de '*C, lo cual otorga un apoyo de lo más veraz posible a las culturas del pasado, hoy desaparecidas. A través de ellas se descubrieron las diferentes etapas de ocupación que sufrieron los sitios excavados; sin em- bargo, en este trabajo se muestran los periodos princi- pales que abarcan las distintas ocupaciones y remode- laciones de las unidades habitacionales que conforman cada sitio, independientemente de las posibles funcio- nes que desempeñaron.
Para la etapa de los conjuntos circulares asociados a tumbas de tiro, el rango comprende desde el primer año de nuestra era hasta el 440 d. C., con posibilidad de haberse extendido hasta el 500 d. C. Kelley, para Totuate, señaló una fecha de 460 a 505 d. C. para el conjunto circular (Kelley 1971).
En el siguiente periodo se observa el cambio del pa- trón circular al rectangular. Se identificó claramente en tres sitios localizados en la ladera este de la sierra de Mezquitic. El rango comprende de 420 a 680 d. C. (Cabrero 2016a); en El Piñón y Pochotitan se nota un cambio en el sistema constructivo y en la costumbre mortuoria entre 540 y 790 d. C.
Es probable que dichos cambios hayan sido efectua- dos por la incursión del grupo de filiación Chalchihui- tes-Loma San Gabriel que impulsó la ruta comercial, extendiéndola hasta el sur de Jalisco según los hallaz- gos provenientes de dicha zona (Cabrero 2016b; Gó- mez y De la Torre 2005; Meighan 1968). Se tiene también la evidencia en la zona donde se asentaron posteriormente los tepecanos; ese asentamiento deno- tó un sistema constructivo mejor elaborado, lo que sugiere que perteneció a la cultura Bolaños sin tener fechas que lo respalden. El último periodo conocido es el asentamiento de filiación tepecana que, según los estudios lingitísticos, penetró en el cañón de Bolaños hacia 1300 d. C. (Valiñas 2001; Mason 1917).
d) El siguiente aspecto que se conoce a través del es- tudio del patrón de asentamiento regional es la distri-
bución de los sitios en la zona bajo estudio. En el caso de la cultura Bolaños se observó que los sitios se distri- buían a lo largo del río por pares; es decir, siempre hubo un sitio en cada lado del río, uno frente al otro. Dicha distribución dio pie a proponer que la región fue habi- tada con la intención de establecer una ruta de inter- cambio comercial que facilitara el contacto con la zona de Chalchihuites, donde se explotaba la piedra verde, materia considerada sagrada por todos los pueblos prehispánicos. La selección del cañón se debió al he- cho de ser la ruta más viable desde el centro de Jalisco y el río se prestaba para navegarlo sin necesidad de atra- vesar caminando la Sierra Madre Occidental (Cabrero y López 2002).
¿Por qué se tiene un sitio frente a otro en cada tramo de la región y siempre a la orilla del río? Mi propuesta, hace ya varios años, fue que una de las funciones de los sitios sería la de brindar atención a las caravanas de co- merciantes y, a su vez, tener oportunidad de intercam- biar con ellos mercancías de su interés (Cabrero y López 2002; Cabrero 2019).
En base a lo anterior, todo sugiere que la coloniza- ción del cañón de Bolaños se realizó con la intención de establecer una ruta de intercambio comercial que llegara hasta el norte de México para obtener, princi- palmente, la preciada piedra verde que se explotaba en esta última zona. De ese modo, las sociedades del cen- tro de Jalisco pudieron distribuirla en varias partes del occidente a través del comercio. De otra manera no se concibe la colonización de una región completamente diferente a la que habitaban: mientras que en el centro de Jalisco había grandes extensiones de terreno plano donde establecerse, agua en abundancia y clima benig- no, en el cañón ocurría todo lo contrario; por lo que debieron de tener un interés muy grande para proce- der a colonizar dicha región.
CONCLUSIONES
La intención de este trabajo, mediante la investiga- ción arqueológica que por más de 20 años se llevó a cabo a lo largo de este cañón, fue la de dar una visión muy general del comportamiento cultural a partir de los restos arquitectónicos de los sitios descubiertos en la región de Bolaños, incluyendo su probable origen, desarrollo económico y social e ideología durante el pe- riodo en que fueron ocupados por sus habitantes.
Se explicaron los rasgos más sobresalientes del pa- trón de asentamiento local desde la colonización de la
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región, así como la posible función de cada uno de ellos. Igualmente, se abordaron los cambios que hubo y las También se trató de interpretar el comportamiento del causas que los motivaron. Por último, se explicaron los patrón de asentamiento regional y las causas por las periodos cronológicos en que sucedieron dichos cam- cuales se distribuyeron los sitios a lo largo de la región. — bios y la aceptación de sus moradores.
Agradecimientos
Deseo agradecer a mi hija María Teresa Correa Cabrero su constante respaldo para la publicación de todos mis artículos. Gracias a su formación como diseñadora gráfica, se presentan adecuadamente las ilustraciones que acompañan a los trabajos de investigación. Asimismo, agradezco profundamente al Dr. Pascual Izquierdo su interés y dedicación en la edición y publicación de los artículos.
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PATRÓN DE ASENTAMIENTO Y RECONSTRUCCIÓN HIPOTÉTICA DE LA CASA-HABITACIÓN EN LA CULTURA BOLAÑOS Settlement Pattern and Hypothetical Reconstruction of'the One-Room House in the Bolaños Culture
María Teresa Cabrero G.
Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, México (cabrerotBunam.mx)
RESUMEN. Se describen los rasgos arquitectónicos más sobresalientes que caracterizaron a la cultura Bolaños en los sitios arqueológicos investigados, determinando así su patrón de asentamiento local y grado de adaptación al medio ambiente, así como su desarrollo sociocultural, económico e ideológico a través de la totalidad del periodo de ocupación.
PALABRAS CLAVE. Patrón de asentamiento; reconstrucción hipotética; casa-habitación; cultura Bolaños. ABSTRACT. This paper describes the most outstanding architectural features characterizing the Bolaños culture, from
archaeological sites already studied. Erom this description, the local settlement pattern of the culture and its degree of adaptation to the environment are established, as well as its sociocultural, economic and ideological development
throughout the period of occupation.
KEYWORDS. Settlement pattern; hypothetical reconstruction; one-room house; Bolaños culture.
PREÁMBULO
Este artículo representa una síntesis del capítulo HI del libro £l hombre y sus instrumentos en la cultura Bolaños que ganó en 2005 el Premio Nacional Alfonso Caso que otorga el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México a la mejor investigación arqueo- lógica. Se completó una segunda síntesis del capítulo Patrón de asentamiento del libro Civilización en el norte de México que obtuvo la Medalla Gabino Barreda, otor- gada por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1989 a la mejor tesis doctoral.
La síntesis se completó con las unidades habitacio- nales de los sitios estudiados con posterioridad —no incluidos en los capítulos de ambos libros— y los ras- gos característicos del patrón de asentamiento.
INTRODUCCIÓN
Desde la investigación arqueológica se pueden infe- rir los rasgos arquitectónicos que caracterizaron a una cultura, partiendo de los restos de las edificaciones que se conservaron a través del tiempo. Estos comprenden desde grandes monumentos hasta cimientos de casas, dependiendo de la cultura bajo estudio; así se tienen grandes pirámides, palacios con varios cuartos como en las culturas del centro y del sur y, con menor presencia, en las del norte de México (La Quemada y Alta Vista).
La mayoría de las culturas del occidente de México no lograron construir grandes monumentos; sin em- bargo, reflejan su importancia regional los contactos comerciales y el intercambio de ideas y mercancías. A cambio, en la mayoría de los sitios existen conjuntos
Recibido: 4-8-2020. Aceptado: 18-8-2020. Publicado: 28-8-2020.
Edited Published by Pascual Izquierdo-Egea. English proofreading by George Chambers. Arqueol. Iberoam. Open Access Journal. License CC BY 3.0 ES. https://purl.org/aia/4606.
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habitacionales que destacan la importancia de la diver- sidad de actividades que desarrollaban sus moradores, así como la manera en que vivían los diferentes estratos sociales; todo ello en estricto apego al ambiente natu- ral en el que se desenvolvían.
Muchos estudiosos han tratado de describir las fun- ciones que desempeñaron las unidades habitacionales de un grupo del pasado, especialmente de los grandes desarrollos (Santley y Hirth 1992). Se han definido como la unidad social, económica y reproductiva de una sociedad; constituyen la unidad básica de la organiza- ción social del grupo bajo estudio (Manzanilla 1986; Zepeda 1998). En ese sentido, trataré de reconstruir las casas y edificios donde vivieron los habitantes del ca- ñón de Bolaños, procurando inferir quiénes y dónde vivieron según los distintos estratos sociales a los cuales pertenecían.
LA CULTURA BOLAÑOS Y LA REGIÓN GEOGRAFICA QUE OCUPA
La cultura Bolaños ocupó el cañón que lleva su nom- bre, ubicado en el norte de Jalisco. Como su nombre indica, se trata de una región con un paisaje muy acci- dentado (cerros con laderas aprovechables para el cul- tivo), pocas zonas planas donde cultivar y un río que discurre por el fondo del cañón como abastecimiento de agua principalmente. El clima es templado y seco en el norte y, conforme se baja hacia el sur, se convierte en cálido y bochornoso debido a la falta de espacios abiertos que permitan el paso del aire. Estas condicio- nes ambientales generan una vegetación propia de cli- mas secos y cálidos; abundan las cactáceas con frutos aprovechables para el hombre, tales como el nopal, el pitayo, la lechuguilla utilizable para elaborar cuerdas y redes, diferentes vegetales silvestres que crecen cerca de las orillas del río (verdolaga, calabaza) y el bosque de pino y encinos aprovechable para emplear su madera en la construcción de casas o para el cocimiento de ali- mentos.
Hoy en día los lugareños continúan explotando su vegetación, saben y aprovechan lo que la naturaleza les ofrece; conocen muy bien los beneficios de cada espe- cie vegetal como alimento o remedio curativo de di- versos males. En cuanto a los animales, fueron y aún son, en gran medida, comestibles o aprovechables para elaborar vestimentas. Abundaron venados de cola blan- ca, liebres y conejos, iguanas, gatos monteses, coyotes, osos y lobos (ambos extinguidos actualmente), pájaros
(palomas, codornices, patos, garzas blancas) y una gran variedad de especies comestibles aún en el presente. La dieta se completa con los animales de río: moluscos y peces. Lo anterior demuestra que, a pesar de las restric- ciones del ambiente natural, el hombre supo adaptarse a este, vivir bien alimentado y seleccionar las zonas más adecuadas donde asentarse, creando pueblos grandes y pequeños durante más de mil años.
La región de Bolaños mantuvo diversas poblaciones que ocuparon todo lo largo del cañón en distintas épo- cas y se extendieron por el valle de Valparaíso,' lugar ubicado alrededor del inicio del cañón. El recorrido de superficie que se llevó a cabo en este valle permitió co- nocer los asentamientos, su ubicación y el tipo de ar- quitectura que mostraron, con lo cual se reconoció que pertenecían a la misma problemática de los poblados de la cultura Bolaños: centros ceremoniales en la mese- ta alta de los cerros, conjuntos circulares y presencia de tumbas de tiro (Cabrero 1989; Cabrero 2016). Con ello se comprobó la extensión de dicha cultura hacia el norte del cañón, presentando rasgos similares a los de los asen- tamientos descubiertos a lo largo del mismo.
Partiendo del hecho de reconocer que se estaba ante una misma cultura establecida en una región con dis- tintos climas, con una similar vegetación, pero que a lo largo de la ocupación existió la incursión de grupos de gente de distinta filiación cultural, se podrá compren- der la presencia de distintas maneras de construir sus habitaciones, dependiendo de la función que desem- peñasen. Esta cultura logró un desarrollo sociocultural complejo, dentro del cual existieron varios estratos so- ciales que determinaron la ubicación de las unidades habitacionales dentro de cada sitio.
CLASIFICACIÓN DE LAS UNIDADES HABITACIONALES SEGÚN LA FUNCIÓN QUE DESEMPEÑARON Y EL PATRÓN DE ASENTAMIENTO LOCAL
a) Unidades habitacionales donde vivió la gente de bajo estrato. Se trata de las casas de un cuarto donde vivió la gente común presente en cualquier asentamiento hu- mano. Se encontraron en todos los sitios bajo estudio. Se trataba de casas de forma rectangular asentadas en terrazas naturales o artificiales situadas en los alrededo- res de los centros cívicos ceremoniales. Todas ellas te-
1 El valle de Valparaíso se ubica en el suroeste de Zacatecas y hacia el sur se encuentra el principio del cañón.
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nían cimientos sencillos de piedra. La excepción se en- contró en el valle de Valparaíso, donde las piedras se colocaron en sentido vertical (sitio El Capulín). Se des- cubrió una segunda modalidad en el sitio La Mezqui- tera? donde algunas casas presentaron dos cuartos con una división interna; uno de los cuartos conservó una banqueta con una oquedad cuyo interior estaba que- mado por haber sido sometido a altas temperaturas. Se identificó una tercera modalidad en el valle de Mez- quitic? sobre terrazas artificiales; en ellas se construye- ron dos cuartos situados en la parte posterior de la terraza, con cimientos sencillos de piedra (sitio El Mez- quite Gordo). Entre sus funciones estaría el cultivo en terrazas y laderas, así como la construcción de las casas del estrato alto y de los monumentos mortuorios, la elaboración de la cerámica doméstica y todas aquellas que se desarrollaron durante la vida diaria.
b) Unidades habitacionales pertenecientes a estratos so- ciales altos. Se encuentran en los sitios más importantes de la región. En La Florida? se identificaron casas de un cuarto muy grande situadas frente al conjunto cir- cular principal o en su extremo opuesto. Durante una ocupación posterior se construyó una serie de cuartos contiguos con divisiones internas. En El Piñón? se pre- sentan varios tipos de unidades habitacionales. En las de la élite vivirían el gobernante y su grupo de poder, que incluía a los administradores de las mercancías transportadas a través de la ruta comercial. Todas las casas son de un cuarto de distinto tamaño, agrupadas en la parte sur de la mesa; los cimientos son de piedra y algunas mostraron un escalón de acceso al interior de la vivienda. Otra casa tenía un cuarto más pequeño jun- to al cuarto grande, posiblemente empleado a manera de almacén. La del gobernante se distinguió por mos- trar las remodelaciones que sufrió la construcción a lo largo de la ocupación, así como dos cuartos en su inte- rior, uno detrás del otro, donde se observó la acumula- ción de objetos, tiestos cerámicos y herramientas. Frente a El Piñón se construyó el sitio de Pochotitan;' este tuvo
2 La Mezquitera se ubica en el fondo del valle de San Martín de Bolaños; se trata de un sitio habitacional sin evidencia de cons- trucciones ceremoniales.
3 El valle de Mezquitic se localiza en la parte central del cañón; tanto a orillas del río como en las laderas se descubrieron varios sitios con distintas funciones.
Í Este sitio se ubica a la entrada del cañón, sobre la meseta este (Cabrero 2016).
? Sitio que representa el lugar desde donde se controlaba la ruta comercial de la región. Ocupa la mesa superior del cerro.
6 Sitio ubicado sobre la margen del río donde se llevaban a cabo las transacciones comerciales.
la función de recibir y dar albergue a las caravanas de comerciantes que llegaban navegando por el río. Se encuentra sobre la margen del río. Se trata de un con- junto circular cerrado mediante un muro de piedra que delimita el espacio central del conjunto, donde se creó una plataforma central. El asentamiento se edificó en varias etapas. Durante la más antigua se construyeron varios cuartos pequeños con cimientos de piedra situa- dos en el extremo más alejado de la margen del río; constituye el periodo de adaptación de los colonos re- cién llegados a la región y el inicio de la ruta comercial cuyo propósito fue su ocupación dentro de esa área geográfica.
Durante una segunda etapa, el conjunto circular se completó con la construcción de cuartos grandes con doble cimiento de piedra, próximos a la margen del río; considerándose que su cometido debió de ser la de al- macenes donde se guardarían las mercancías locales que se usarían durante el intercambio comercial.” Algunas de sus funciones serían las de administrar y dirigir las operaciones comerciales y, tal vez, satisfacer las necesi- dades del gobernante y su linaje.
c) Unidades habitacionales donde vivieron los artesa- nos especialistas. Este tipo solo se identificó en los dos lugares más importantes de la región. En El Piñón se descubrieron pequeños talleres de obsidiana y peder- nal que ocuparon las terrazas del lado este de la mesa alta del cerro. Se trataba de varios cuartos pequeños con cimientos sencillos de piedra donde, en su parte exter- na, se conservaron acumulamientos del desecho del material empleado para la creación de puntas de pro- yectil, raspadores, raederas y todo tipo de herramientas elaboradas con dichas materias primas.* En el mismo sitio se identificaron las habitaciones de los artesanos ceramistas especializados en la producción de objetos suntuarios, destinados a acompañar a las personas que se depositaban dentro de las cámaras de las tumbas de
7 Durante las excavaciones se recuperaron cientos de tiestos cerámicos provenientes de las grandes ollas empleadas a manera de urnas funerarias durante la época de las tumbas de tiro, en- contradas fuera del cañón (Yoma 1994), así como de cerámica con decoración al negativo (Bell 1974).
$ De estos talleres se rescataron dos mil puntas de proyectil, raederas y raspadores. Esta cantidad sugiere que fueron elabora- das para introducirlas en el intercambio comercial, ya que se han encontrado en Chalchihuites, Durango y San Luis Potosí. Habrá que señalar que no existen yacimientos de obsidiana en la región, por lo que fue una de las materias primas traídas desde los depó- sitos del volcán de Tequila, en el centro de Jalisco (Weigand 1982), y el yacimiento de Huitzila, situado al este del cañón (Darling
1993).
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ESC; 1:500 Proyecto Cañada del Rio Bolaños Cerro Colorín, Sitio 74
Proyecto Cañada del Río Bolaños El Salto, Sitio 19
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Proyecto Cañada del Río Bolaños El Chacuaco, Sitio 8
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Proyecto Cañada del Rio Bolaños Las Pilas del Alamo, Sitio 16
Figura 1. Variantes de los conjuntos circulares.
tiro presentes en la región, que además se entregarían a los administradores para introducirlos en el intercam- bio comercial. Dichos artesanos ocuparon una de las terrazas del lado oeste de la mesa alta del cerro; en este caso, sus habitaciones fueron grandes con una división interna. El segundo sitio con un lugar donde trabaja- ban los artesanos especialistas era Pochotitan. Su plata- forma central se empleó como un taller para elaborar objetos de concha marina y de río; este grupo debió de vivir en las casas más pequeñas y sencillas que forman parte del círculo, situadas en el lado sur del conjunto.
d) Unidades habitacionales asociadas con actividades ideológicas (religión). Se refieren a los conjuntos circu- lares localizados siempre en las mesas altas de los cerros. Pueden presentar cinco, diez o más restos habitacionales según el estado de conservación en que se encuentre el sitio (figura 1). Otro rasgo que presentan estos conjun-
tos son los restos de cuartos pequeños junto a los de dimensiones mayores. Considero que dichos cuartos funcionaron a manera de almacenes. Otro rasgo singu- lar dentro de esta arquitectura fue el uso de rampas empedradas en vez de escaleras de acceso (figura 3). Las unidades habitacionales que formaban cada círculo es- taban integradas por cuartos de distintas dimensiones, aunque todas poseían cimientos de piedra sencillos o dobles (figuras 2 y 3). Este patrón fue común en el va- lle de Valparaíso? pero el estado de conservación fue variable. En algunos casos se preservó el círculo com- pleto, si bien en la mayoría se presentó incompleto. Los ejemplos más sobresalientes son El Chacuaco, El Sal- to, Las Pilas del Álamo y La Florida, entre otros.
2 Se conservaron los nombres dados por los lugareños a los emplazamientos donde se localizaron los sitios.
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Proyecto Cañada del Río Bolaños Las Pilas del Álamo Casa No. 3, planta y corte, Suroeste del conjunto
Proyecto Cañada del Río Bolaños Las Pilas del Álamo Casa No. 1, Este del conjunto
Hora SIN ESCALA
Proyecto Cañada del Rio Bolaños El Capulín, Sitio, 38
Proyecto Cañada del Río Bolaños Las Pilas del Alamo Casa No. 2, Sureste del conjunto
Figura 2. Variantes en el tipo de construcción.
Ya dentro del cañón, y de norte a sur, está el valle de Mezquitic, donde se continúa con el mismo patrón pero con algunas modificaciones. Al final de este pequeño valle, sobre la meseta del río, tenemos el sitio de Totua- te,'” que fue explorado por primera vez por Hrdlicka en 1903 y posteriormente por Charles Kelley en 1960. Los hallazgos de este último investigador mostraron que el conjunto circular presentaba cinco cuartos y una pla- taforma circular en el centro, sin llegar a la obtención de más detalles.
Durante el recorrido de superficie que llevamos a cabo, observamos que el círculo mostraba un muro de 1 m de altura que cerraba el recinto y los cuartos se des- plantaban detrás de una pequeña banqueta; tal rasgo fue novedoso y único dentro de este tipo de arquitec-
10 Hrdlicka publicó la forma del conjunto circular que obser- vó y sus hallazgos de material cerámico y concha. Posteriormente, Kelley dio a conocer una versión completa del mismo y sus inves- tigaciones se extendieron a un nuevo conjunto rectangular situado junto al anterior.
tura (figura 4). La investigación de Kelley abarcó el des- cubrimiento de un nuevo elemento arquitectónico. Esta vez se trató de un conjunto rectangular que integraba un cuarto en cada extremo y uno más en la parte me- dia del rectángulo; el interior se delimitó mediante un pequeño muro, en cuyo centro se construyó una plata- forma cuadrada, la cual fue considerada como un altar. Los cuartos eran de gran tamaño y, a lo largo del con- junto, se observan salientes (Kelley 1971).
En el cerro situado frente a Totuate se descubrieron dos conjuntos circulares; el primero ocupa una meseta alta y el segundo se construyó en la mesa más elevada del mismo cerro.'' Ambos conjuntos estaban formados por seis cuartos de distinto tamaño y una plataforma
1 Este cerro se conoce en la localidad como Cerro Prieto. Se excavó el conjunto que ocupó la meseta alta, efectuando, además, varios pozos de sondeo en la plataforma central del grupo situado en la mesa alta. Se descubrió que ambos se conectaban mediante rampas ascendentes. Ambos conjuntos mostraron un acceso orien- tado hacia el este (Cabrero 2019).
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Proyecto Cañada del Rio Bolaños El Mezquite Gordo, Sitio 82
Proyecto Cañada del Rio Bolaños Cerro Prieto, Planta de la fachada del edificio principal del conjunto Sur
Proyecto Cañada del Rio Bolaños Cerro Prieto Casa
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Proyecto Cañada del Rio Bolaños Las Pilas del Álamo Casa 4, Oeste del conjunto
Figura 3. Uso de rampas y, arriba a la izquierda, un patrón específico en Mezquitic.
circular de más de un metro de altura. El acceso a los cuartos se efectuaba mediante rampas empedradas.
Sobre la ladera oeste de la sierra que delimita el ca- ñón y con amplia visibilidad de los sitios antes men- cionados, se localizaron varios sitios que, de acuerdo con los anteriormente descritos, representan lugares de menor importancia dentro de la ideología de la región. La relevancia de estos radica en que mostraron el pe- riodo de cambio del patrón circular al rectangular. Cabe la posibilidad de que la plataforma mencionada en To- tuate pertenezca a este tiempo; pero al parecer la im- portancia de dicho sitio continuó durante este periodo, lo cual justifica su tamaño y complejidad, ya que los conjuntos estudiados en la ladera mostraron una com- plejidad menor en relación al tamaño y la construcción de los cuartos.
Se trata de cuartos pequeños con cimientos de pie- dra sencillos, dudándose de su función; sin embargo, al formar parte de un patrón especial podrían repre- sentar lugares de culto dentro de una población alejada
de los centros ceremoniales de mayor importancia, tal como lo serían los asentados a la orilla del río y en la mesa alta del cerro (Cabrero 2019).
En el tercer valle que existe en el cañón se localizó un sitio asentado en la parte alta del cerro del pueblo de Chimaltitan. Consistió en un conjunto circular abierto —es decir, no existía ningún muro que los unie- ra— con siete cuartos de distintos tamaños y una pla- taforma pequeña con forma circular. Los dos cuartos orientados al norte mostraron un cuarto interior; estos fueron los de mayor tamaño, mientras que los demás resultaron ser de menor magnitud (Cabrero 2002).
Hacia el sur del mismo valle se encuentra El Piñón, un sitio que ocupó la mesa alta del cerro que lleva su nombre. Resultó ser el asentamiento más complejo de la región. Se localizaron tres construcciones relaciona- das con el culto; la primera se consideró la casa de los sacerdotes debido a las evidencias recuperadas. Se trató de un cuarto grande con cimientos sencillos de piedra y la entrada mirando hacia la mesa. La segunda fue un
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Proyecto Cañada del Rio Bolaños Estructura central de los conjuntos circulares
CERRO PRIETO TOTOATE
Proyecto Cañada del Río Bolaños Diferencia del patrón arquitectónico en los conjuntos
RECONSTRUCCIÓN HIPOTÉTICA DE LAS CASAS
Proyecto Cañada del Río Bolaños
Figura 4. Reconstrucción hipotética de las estructuras asociadas al culto.
posible temazcal,'? que presentó una habitación semi- circular continuando con una rectangular y estaba si- tuado junto al juego de pelota, que es la tercera cons- trucción dentro de esta clasificación. Este se orientó de este a oeste, ocupando la parte central del conjunto ha- bitacional; se trató de una cancha cerrada mediante un muro hecho con piedra.
e) Unidades habitacionales vigía. Se trata de un gru- po de habitaciones asentadas en las mesas altas con vi- sibilidad al río. Existen varios sitios asentados en las laderas del río con amplia visibilidad hacia este. Por desgracia, solo se pudo excavar uno, que correspondía a un conjunto de casas grandes con doble cimiento de piedra!* (Cabrero 1989).
f) Edificios con dos o más cuerpos. Solo se identificó uno en Cerro Prieto; cabe la posibilidad de que existie- sen más, pero hace falta una mayor excavación en va- rios sitios localizados.
12 Lugar donde se purificaban los jugadores de pelota median- te baños de vapor.
13 El sitio conocido como Las Bocas está situado en una de las laderas del este del cañón.
g) Presencia de almacenes. Se trata de construcciones rectangulares o circulares de menor tamaño, que se pre- sentaron en varios sitios cerca de las casas consideradas como viviendas de los administradores, pertenecientes a los estratos sociales altos, y formando parte de algu- nos conjuntos circulares.
A manera de recapitulación de los rasgos que carac- terizan a esta cultura, podemos indicar:
1. El desarrollo sociocultural señala la presencia de una cultura a nivel de cacicazgo donde existen varios estratos sociales.
2. Un patrón de asentamiento de sitio recurrente en toda la región, cuyos rasgos principales son:
a) Unidades habitacionales de tipo doméstico (vivien- das de la población en general) sobre laderas aledañas a los centros ceremoniales (figura 5).
b) Unidades habitacionales residenciales (viviendas donde vivían los estratos altos de la sociedad) situadas alrededor de los centros ceremoniales (figura 5).
c) Unidades habitacionales de especialistas (donde vi- vían los artesanos que trabajaban diversas materias pri- mas) situadas dentro de la zona principal del sitio.
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Figura 5. Reconstrucción hipotética de la casa-habitación.
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d) Centros cívicos ceremoniales que exhiben un patrón recurrente consistente en conjuntos circulares abiertos (sin muro que los delimite) o cerrados (presencia de muro que une las estructuras que lo forman), situados sobre las mesas altas de los cerros (figura 1)
e) Presencia de un cambio en el patrón de conjuntos circulares, que se sustituye por un patrón rectangular identificado en las laderas del valle de Mezquitic (Ca- brero 2019) y en el valle de San Martín de Bolaños.'*
£) Todas las estructuras se construyeron con cimien- tos de piedra sencillos (de una piedra) o dobles (dos piedras) de altura variable. La altura del cimiento sig- nificaría una adaptación al ambiente seco templado y seco caluroso del ambiente. A partir de lo anterior, se pudo reconstruir la casa; en este caso, en asociación con los restos descubiertos de bajareque,'? se propuso que las casas tenían paredes de varas o palos gruesos y te- chos de palma que abunda en la región (figura 5).
g) Presencia de rampas empedradas como acceso a la habitación, a excepción de una casa que tuvo un esca- lón de acceso (se trató de una casa que formaba parte de las viviendas del estrato social alto en El Piñón).
h) La mayor parte de las unidades habitacionales ex- hibieron una forma cuadrada o rectangular, pero hubo algunas cuya forma se adaptó al conjunto circular (fi- gura 3).
i) Presencia de posibles almacenes: las unidades habitacionales correspondientes a los conjuntos circu- lares mostraron construcciones de menor tamaño jun- to a ellas, lo cual supone que pudieron haber funcionado a manera de almacenes para guardar objetos relaciona- dos con el culto religioso.
Dentro de esta última modalidad se tienen dos ex- cepciones: en El Piñón se identificó una casa de estrato
í Se refiere al tercer valle que existe en la región de Bolaños, donde se asentaron los sitios que controlaban la ruta comercial identificados como El Piñón y Pochotitan.
5 El bajareque son fragmentos de lodo que recubrieron las paredes de las habitaciones, dejando la huella de varas de distinto grosor utilizadas en la construcción de la habitación.
6 Las gordas son tortillas gruesas revueltas con guisados o fri- joles. Hasta la fecha, los lugareños cuecen las gordas rellenas de frijoles en lugar de usar la tortilla; durante el trabajo en el campo calientan las gordas sobre las cenizas que dejan las hogueras he- chas por ellos. Señalan que les resulta más fácil cargar gordas re- llenas que tortillas; de ese modo evitan llevar recipientes con guisados para hacer tacos.
17 Se trata de hachas de garganta utilizadas entre las sociedades del norte de México. La piedra que se empleó para su manufactu- ra fue el basalto, común en la región. Se descubrió un entierro con ofrenda de un hacha de este tipo que mostraba en la parte distal la cabeza de un perro.
alto con una construcción menor junto a ella, conside- rándose que dicha construcción debió de funcionar a manera de almacén y que su propietario pudo ser un administrador de los bienes que circulaban dentro del intercambio comercial; y en Pochotitan, donde los cuar- tos de mayor tamaño con doble cimiento de piedra se utilizaron, posiblemente, para almacenar los objetos destinados al intercambio.
ÁREAS DE ACTIVIDAD
El área de actividad se refiere a las evidencias dejadas por los moradores de una unidad habitacional a lo lar- go del periodo en el que habitaron un mismo lugar; en otras palabras, los desechos que dejaron los moradores de una casa mientras vivieron en ella (Manzanilla 1986: 11). Se asocia directamente con las unidades habitacio- nales. Ambas permiten reconstruir la manera de vivir de una sociedad sin importar su complejidad social.
Se han clasificado como áreas de abastecimiento, manufactura, uso-consumo, almacenamiento y desecho (Schiffer 1972; Rathje y Schiffer 1980; Manzanilla 1986, 1993). Cuando un investigador excava una uni- dad habitacional de cualquier índole, los hallazgos le permiten inferir las actividades que desarrolló un gru- po de gente relacionada o no por parentesco (el paren- tesco es muy difícil de conocer disponiendo únicamente de los cimientos de las construcciones).
En la región de Bolaños se identificaron áreas de manufactura (talleres de piedra, concha y cerámica), almacenamiento (Pochotitan) y desecho (basurero en Pochotitan). En el interior de las habitaciones se des- cubrieron fogones, lo cual señala las áreas de prepara- ción de alimentos. Posiblemente, el destazamiento de animales se llevaría a cabo en el exterior de las habita- ciones y su cocimiento en el interior. El consumo de alimentos se realizaría en el interior de la habitación, en base a la presencia de restos óseos de animales coci- dos y la de recipientes cerámicos (ollas y cazuelas) aso- ciados a dicha actividad.
La pronunciada presencia de metates señala su em- pleo en la molienda de diversos granos, incluyendo el maíz. Sin embargo, la ausencia de comales supone la nula fabricación de tortillas, sustituidas probablemen- te por «gordas» cocidas directamente en las cenizas de los fogones.'* Para la preparación de alimentos y la cons- trucción de las casas, se emplearon hachas de piedra de diversos tamaños según el propósito al que estaban dedicadas.'” Las laderas del cañón muestran, hasta la
y
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fecha, bosques de pino-encino y un amplia variedad de otros árboles utilizables como combustible, especial- mente el mezquite, el cual, hasta la actualidad, se em- plea para el cocimiento de los alimentos.
El abastecimiento de agua debió de ser una tarea ar- dua en los sitios ubicados en la parte alta de los cerros;
adaptados a la capacidad humana para cargarlos. A tra- Z Fl 14
vés del análisis de restos óseos humanos de sexo mas-
culino, se descubrieron las alteraciones que provocó esta
ardua labor (García Jiménez 2016). Mediante dicho
análisis se conoció que los hombres eran los encarga-
dos de realizar esta tarea y otras más debido a la ubica-
para ello, se emplearían recipientes grandes, aunque ción de los asentamientos.
CONCLUSIONES
La exposición y descripción de los rasgos más sobresalientes y característicos de la cultura Bolaños ha demostrado su adaptación y aprovechamiento del ambiente natural y del paisaje accidentado (la topografía) que presenta la región. Sus moradores llevaron a cabo un excelente trabajo en la construcción de sus distintas unidades habitacionales, tomando en consideración la diversidad de funciones precisas para cubrir sus necesidades, tanto vitales como ideológicas; lo que les permitió un desarrollo sociocultural complejo y, a su vez, el establecimiento de contactos comerciales con las zonas que les rodeaban.
Esta cultura se mantuvo vigente por más de mil años (desde el inicio de la era cristiana hasta alrededor de 1260 d. C.), lapso durante el cual recibió la entrada de grupos provenientes del exterior, que fueron aceptados pacíficamente, alterando sus costumbres sin que deterioraran su cohesión interna.
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ESTUDIO ARQUEOMAGNÉTICO DEL SITIO ARQUEOLÓGICO EL PALACIO DE OCOMO (NOROESTE DE MESOAMÉRICA): EVIDENCIA DE SU ABANDONO EN EL POSCLÁSICO Archaeomagnetic Study of the Ocomo Palace Archaeological Site (Northwestern Mesoamerica): Evidence of'its Abandonment in the Postclassic
Juan Morales,* Sean Montgomery Smith Márquez, Avto Goguitchaichvili,' Efraín Cárdenas García * ! Servicio Arqueomagnético Nacional, Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán, UNAM, México;
2El Colegio de Michoacán, La Piedad, Michoacán, México; * Investigador independiente, México (¡moralesCgeofisica.unam.mx)
Figura 1. Vista panorámica del sitio arqueológico El Palacio de Ocomo.
RESUMEN. Se presentan los resultados de la datación arqueomagnética de un piso quemado de la quinta y última etapa constructiva del sitio arqueológico El Palacio de Ocomo, Jalisco, México. La falta de una fecha para la edad de abandono del sitio motivó la aplicación de un método alternativo de datación, independiente de los procedimientos
Recibido: 11-7-2020. Aceptado: 26-8-2020. Publicado: 4-9-2020.
Edited Published by Pascual Izquierdo-Egea. English proofreading by Rachel Egan. Arqueol. Iberoam. Open Access Journal. License CC BY 3.0 ES. http://purl.org/aia/4607.
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tradicionales. El intervalo más probable de 759-915 cal. d. C. (95 % de probabilidad) para la última exposición al fuego del piso analizado es bastante congruente con las evidencias arqueológicas disponibles para el sitio El Palacio de Ocomo, lo cual restringe la amplia cronología de este sitio al periodo Epiclásico.
PALABRAS CLAVE. Arqueomagnetismo; Palacio de Ocomo; Mesoamérica; Posclásico.
ABSTRACT. In this study, we present the results of archaeomagnetic dating analysis of. a burned floor from the fifth and last construction stage of the Ocomo Palace archaeological site, Jalisco, Mexico. The lack of. a date for the age of the abandonment of the site motivated us to apply archaeomagnetism, an alternative method of dating, independent of the traditional procedures. The results indicate that the most likely date for the last exposure to fire ofthe analyzed floor is the interval of 759-915 cal AD (95% probability), which is quite consistent with the available archaeological evidence
for the Ocomo Palace site, and which restricts the wide chronology of this site to the Epiclassic period.
KEYWORDS. Archaeomagnetism; Ocomo Palace; Mesoamerica; Postclassic.
EL PALACIO DE OCOMO Y SU UBICACIÓN
El sitio arqueológico El Palacio de Ocomo (figura 1) se encuentra en la comunidad de Oconahua, en el municipio de Etzatlán, estado de Jalisco (figura 2). Per- tenece a la tradición El Grillo. Se estima que el sitio se construyó en el año 450 d. C., estuvo en uso hasta el 900 d. C. y forma parte del mismo complejo cerámico del valle de Tequila. La tradición El Grillo rompe con la tradición Teuchitlán con características propias muy particulares. Durante la fase El Grillo, las tumbas en forma de caja y el complejo cerámico asociado reem- plazan a las tumbas de tiro y de pozo como la forma dominante de enterramiento. Esta transformación está bien documentada en el sitio de Tabachines (Galván Villegas 1976; Schóndube y Galván Villegas 1978; Aronson 1993). Las cerámicas de El Grillo son distin- tivas y representan una ruptura brusca con los materia- les anteriores, formando una característica propia dis- tinguible. El sitio fue descubierto por Phil Weigand en 1958 y comenzó a ser estudiado por Eric Cach (Cach Avendano 2008) hasta 2006, con financiamiento de la Foundation for the Advancement of Mesoamerican Stu- dies, Inc. (FEAMSD). Gracias a El Colegio de Michoacán, la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco y el Mu- nicipio de Etzatlán, desde 2008, el equipo del Proyec- to Arqueológico Oconahua ha excavado distintas es- tructuras en el sitio arqueológico El Palacio de Ocomo.
Weigand (1996) interpretó El Palacio de Ocomo como uno de los técpan (vocablo náhuatl para palacio) más grandes del México antiguo y, en base a los estu- dios de superficie, lo describió como un edificio cons- tituido por cuatro plataformas que cierran un patio in- terior en forma de «u» semicerrada. Gracias a las nuevas
investigaciones, ahora sabemos que el complejo arqui- tectónico presenta cinco etapas constructivas y tiene una distribución arquitectónica diferente a la descrita por Weigand.
La primera es una estructura con orientación E-W, con un muro en talud (4%) de 4.40 m de altura y un tablero de unos 0.50 m. Durante la edificación de la Plataforma Norte (segunda etapa) se cubrió y destruyó parcialmente la primera. La técnica constructiva de esta ampliación se basa en «cajones» de piedra sin carear que se rellenaron con arcilla compactada. El desplante de los muros está en el mismo nivel que la etapa anterior; miden aproximadamente 35 m de largo con una altura de 5 m. Los muros exteriores del edificio miden 130 m N-S y 45 m E-W. La tercera y cuarta etapas parecen ser remodelaciones en la estructura Norte (Smith 2018). La quinta y última etapa, que es la que compete a este trabajo, fue una modificación sustancial de la planta del edificio y formó la distribución característica de un patio hundido. Durante este periodo se construyeron tres grandes plataformas al sur de la estructura Norte. La estratigrafía vertical indica que existen interfases en las uniones de la estructura Norte y Oeste, lo que significa que su construcción no fue simultánea y su inserción es tardía (figura 3; Smith 2018).
El hallazgo de un complejo habitacional con fogo- nes y escalinatas, en perfecto estado de conservación, sobre la estructura Norte (Smith 2015) permitió tomar las muestras que son objeto de estudio en este trabajo. Dicho edificio es considerado uno de los más monu- mentales de este estilo en el Occidente de México, ya que posee una superficie de más de 1000 m?; es tam- bién el punto clave del Epiclásico para entender la ar- queología de gran parte de Jalisco.
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Etzatlan ¿ 5
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Jalisco SE TN
80 km
Figura 2. Ubicación del sitio arqueológico El Palacio de Ocomo.
Sin embargo, debido a la ausencia de fechas de ra- diocarbono, los cálculos cronológicos para el complejo de El Grillo han ido desde el Clásico Temprano/Medio (Corona Núñez 1960; Jiménez Betts 1988a, 1988b, 1992; Aronson 1993) hasta el Epiclásico (Schóndube y Galván 1978; Schóndube 1980) o el Posclásico Tem- prano (Castro Leal y Ochoa 1975).
Las investigaciones arqueomagnéticas son de gran utilidad en los estudios arqueológicos como medio al- ternativo para fechar, particularmente en aquellos ca- sos en los cuales no se dispone de carbón asociado para su datación tradicional por '*C.
A fin de aportar nuevas evidencias sobre la edad de abandono del sitio, se realizó, bajo la supervisión de personal del Centro INAH Jalisco, la datación ar- queomagnética de un piso quemado de la estructura Este del conjunto arquitectónico.
METODOLOGÍA Muestreo arqueomagnético
Se orientó in situ un fragmento de piso quemado de la estructura Norte del conjunto arquitectónico, trazan- do sobre este una línea paralela a la dirección N-S indicada por la brújula (figura 4). Se desprendió el frag- mento y se embaló para su transporte a las instalaciones del Servicio Arqueomagnético Nacional (SAN) para su ulterior procesamiento.
Preparación de las muestras Primeramente, se consolidó el fragmento de piso uti-
lizando una solución de silicato sódico (Na,SiO,). Se aplicó la solución sobre el fragmento de dos a tres ve-
té
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|
Primera etapa
Segunda etapa
Tercera etapa
Cuarta etapa
Quinta etapa
anno
Figura 3. Reconstrucción del complejo arquitectónico de El Palacio de Ocomo.
Figura 4. Detalles del muestreo del piso quemado.
ces hasta que se saturó. Después de este proceso, se dejó ala marca de orientación de campo y se cortó en varios secar durante 7 días. Posteriormente, se marcaron, so- trozos cuadrados de -1 cm por lado, obteniéndose 28 bre la superficie del fragmento de piso, líneas paralelas especímenes. Finalmente, los diferentes especímenes se
eE 0
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fijaron dentro de cubos de acrílico de 2.54 cm por lado, especialmente diseñados para la medición de las pro- piedades magnéticas.
Caracterización magnética del piso quemado y determinaciones arqueomagnéticas
La mineralogía magnética (portadores de remanen- cia) del piso quemado fue estimada a partir del análisis de la curva de variación de la magnetización contra la temperatura (M-T), obtenida mediante una balanza de traslación de campo variable de Magnetic Measurements Ltd., utilizando el software MagAnalyzer 1.0 (Leonhardt 2006). A fin de caracterizar la remanencia magnética del piso quemado, se seleccionaron seis especímenes pi- loto para la desmagnetización gradual completa de la remanencia natural. Para ello, se empleó un desmag- netizador AGICO LDA3 aplicando campos magnéticos alternos de amplitud creciente (5 a 120 mT') entre cada paso de desmagnetización. La magnetización remanente se determinó en todos los casos utilizando un magne-
tómetro de giro AGICO JR6.
0.2
M [x 10-3 Am?/kg] o
/ N = 21; Dec = 357.0"; Inc = 21.6%; 095 = 3.1 M
/
/ |
| IN
La arqueodirección (declinación e inclinación anti- gua) de la remanencia magnética se determinó después de la eliminación de pequeñas magnetizaciones secun- darias adquiridas con el tiempo. Con tal fin, se realizó un proceso de limpieza magnética de los diferentes es- pecímenes, el cual consistió en la desmagnetización directa por campos alternos a 5 mT' de los 22 especí- menes restantes. Finalmente, los datos así obtenidos fueron analizados utilizando el software Remasoft 3.0
(Chadima y Hrouda 2006).
Datación arqueomagnética
La datación magnética del fragmento de piso anali- zado (edad más probable de su última exposición al fuego) se realizó mediante la determinación de la den- sidad de probabilidad para los dos parámetros magné- ticos determinados (declinación e inclinación), por medio de estadística bayesiana implementada en Matlab por Pavón-Carrasco et al. (2011). Como curva de refe- rencia se utilizó el modelo global SHA.DIE 14k de Pa- vón-Carrasco et al. (2014) para los últimos 14 000 años,
0c13 N/A
(b)
S Down
O Horizontal —O—Vertical Unit= 30.8e-03 A/m
A
| | |
Figura 5. a) Gráfica de la variación de la magnetización contra la temperatura. La línea vertical indica la temperatura de Curie estimada para el portador de la magnetización. b) Diagrama vectorial representativo obtenido a partir de la desmagnetización por campos alternos. c) Estereograma con las direcciones individuales (círculos negros) de los diferentes especímenes analizados. La dirección media está indicada por el círculo rosa, mientras que el cono de confianza al 95 % de probabilidad lo está por la circunferencia rosa.
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Declinación (*)
0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 Año
Densidad de probabilidad
95%
0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 Año
Mapa de localización = h
>
-140 -130 -120 -110 -100 -90 -80 -70
QQ 0-2 GS Ur a
Inclinación (%)
1] a
1] o T
A A A A A A a | 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 Año
[00] T 1
o 1
ns
Densidad de probabilidad
m T L
0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600
759AD 915AD
95%
Densidad de probabilidad combinada
0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600
Figura 6. Gráficos resultantes del proceso de datación arqueomagnética del fragmento de piso quemado de la estructura Cala 1 de El
Palacio de Ocomo. En los paneles superiores se muestran las curvas de referencia de variación secular (modelo global SHA.DIF.14k
de Pavón-Carrasco et al. 2014) para la declinación e inclinación magnética, respectivamente. La intersección de los parámetros
magnéticos obtenidos en el laboratorio (declinación e inclinación) con las respectivas curvas de referencia establecen, mediante
determinaciones estadísticas bayesianas, los intervalos de máxima probabilidad con un 95 % de confianza (paneles centrales). En los
paneles inferiores se muestra la localización del sitio estudiado (panel izquierdo). En el panel derecho se presenta el intervalo de edad
más probable para la última exposición al fuego del piso analizado, obtenido a partir de la probabilidad combinada de los dos parámetros
magnéticos determinados en el laboratorio, calculado también al 95 % de confianza.
calculado para la posición geográfica del sitio en cues- tión.
RESULTADOS
A partir de la curva de variación de la magnetización con la temperatura se determinó una temperatura de Curie (T') de -550 *C, muy probablemente asociada con titanomagnetita pobre en titanio como responsa- ble de la magnetización (figura 5a).
Los especímenes mostraron principalmente una úni- ca componente paleomagnética dirigida hacia el origen,
acompañada de una débil sobreimpresión inicial de origen posiblemente viscoso (figura 5b), la cual fue eli- minada durante los primeros pasos del proceso de lim- pieza magnética (5 a 10 m'T). Los resultados anteriores confirman el origen termorremanente (adquirido por la exposición al fuego) de la magnetización registrada por el piso quemado.
Los resultados de las determinaciones de los paráme- tros magnéticos (declinación = 357.07; inclinación = 21.6%; 195 = 3.19% N = 21) generan como resultado, de forma individual, los intervalos mostrados en los pa- neles centrales de la figura 6. La probabilidad combi- nada de los dos parámetros anteriores dio, como edad
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más probable de la última exposición al fuego del piso en cuestión, el intervalo mostrado en el panel inferior derecho de la figura 6, esto es, 759-915 cal. d. C. (95 % de probabilidad).
DISCUSIÓN Y COMENTARIOS FINALES
El resultado obtenido en este estudio es producto de una técnica analítica ampliamente apoyada por las ba- ses físicas del paleomagnetismo. Una exposición pos- terior al fuego (ya sea de origen natural o antrópico) difícilmente daría como resultado, para estos dos pará- metros magnéticos, una combinación de valores que convergieran en el intervalo de edad estimado para el abandono del sitio en cuestión. La edad más probable obtenida para la última exposición al fuego del piso ana- lizado restringe la amplia cronología del sitio El Pala-
REFERENCIAS
cio de Ocomo al periodo Epiclásico, lo cual es bastante congruente con las evidencias arqueológicas disponi- bles para este sitio.
Las investigaciones arqueomagnéticas son de gran utilidad en los estudios arqueológicos como medio al- ternativo para fechar, especialmente en aquellos casos en los que no se dispone de carbón asociado a algún estrato para su datación tradicional por '*C (Morales et
ál. 2017). Agradecimientos
Agradecemos a la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco y al Municipio de Etzatlán las facilidades brin- dadas para la realización del Proyecto Arqueológico Oconahua. Esta investigación fue apoyada financiera- mente por los proyectos CONACYT n.? 252149 y UNAM-PAPIIT n.* IN101920.
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EL CERRO TZUZTZUK (RIOBAMBA, ECUADOR): UN RETO EN LA PLANIFICACIÓN LOCAL PARA LA RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL PURUHÁ Tzuztzuk Hill (Riobamba, Ecuador): A Challenge in Local Planning for the Recovery of Puruba Cultural Heritage
Pedro A. Carretero Poblete,* Danilo E Mejía Calderón,
S. Patricia Herrera Cisneros,? Mauro J. Jiménez Granizo,' Geonatan O. Peñafiel Barros *
! Carrera de Arquitectura, Grupo de Investigación Puruhá, Universidad Nacional de Chimborazo, Riobamba, Ecuador (pcarreteroGunach.edu.ec, mjimenezCunach.edu.ec); ? Dirección de Gestión de Patrimonio del GAD Municipal de Riobamba, Ecuador (dannymej26 yahoo.com); * Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Riobamba, Ecuador (silvia.herreraCespoch.edu.ec); * Carrera de Licenciatura en Pedagogía de las Ciencias Experimentales: Informática, Grupo de Investigación Puruhá, Universidad
Nacional de Chimborazo, Riobamba, Ecuador
SITUACIÓN ACTUAL DEL CERRO TZUZTZUK
LEYENDA A A Pricnicnidl AA sitos araociónca (O) rino:ta Pontes 4 cosgo: 20000305 a Ein apertura de nuevo camino
riel RED a A pao
Figura 1. Situación actual del sitio. Fuente: Dirección de Gestión de Patrimonio del GAD Municipal de Riobamba (2019).
Recibido: 28-8-2020. Aceptado: 4-9-2020. Publicado: 15-9-2020.
Edited + Published by Pascual Izquierdo-Egea. English proofreading by Kirby Farah. Arqueol. Iberoam. Open Access Journal. License CC BY 3.0 ES. http://purl.org/aia/4608.
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RESUMEN. En el año 2016, el Grupo de Investigación Puruhá de la Universidad Nacional de Chimborazo, avisado por varias comunidades indígenas de la zona, procedió a visitar el cerro Tzuztzuk (también conocido como «Churo de Licán»), situado en la parroquia de Licán (Riobamba, Ecuador). La abundancia de restos arqueológicos en superficie hizo que se realizara un informe para el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural donde se solicitaba la protección del lugar. No obstante, entre finales de 2019 e inicios de 2020, se detectó la afectación de una parte del sitio ante el movimiento de tierras propiciado por la construcción de una urbanización, que fue detenida inmediatamente e impulsó el inicio de estudios del Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Riobamba de cara a la protección patrimonial y cultural del lugar. En el presente estudio se hace un análisis patrimonial del sitio y de su relación con el resto de sitios arqueológicos documentados en Riobamba por el mencionado grupo de investigación.
PALABRAS CLAVE. Tzuztzuk; sitios arqueológicos; puruhd; Riobamba; afectación patrimonial; patrimonio cultural.
ABSTRACT. In 2016, the Puruha Research Group of the National University of Chimborazo, advised by several indigenous communities in the area, visited Tzuztzuk Hill (also known as Churo de Lican), located in the parish of Lican (Riobamba, Ecuador). They observed an abundance of archaeological remains which prompted the team to submit a report to the National Institute of Cultural Heritage requesting the protection of the area. However, between the end of 2019 and the beginning of 2020, a part of the site was affected by a nearby construction project. Upon realizing the potential for destruction of the site, the construction project was immediately stopped and the Municipal Decentralized Autonomous Government of Riobamba began work to protect Tzuztuk Hill. In this study, a heritage analysis of the site and its relationship with the rest of the archaeological sites documented in Riobamba by the
aforementioned research group is made.
KEYWORDS. Tzuztzuk; archaeology; Puruha; Riobamba; patrimony; cultural heritage.
INTRODUCCIÓN
El territorio puruhá abarcó toda la actual provincia de Chimborazo, principalmente los espacios de Calpi, San Andrés, Guano, llapo, Guanando, Penipe, Qui- miag, Chambo, El Molino, Pungalá, Licto, Punín y Yaruquíes. Los límites del territorio puruhá compren-